La jueza penal Julieta Makintach presentó su renuncia al cargo en medio de un creciente escándalo judicial por la filmación no autorizada de un documental durante el juicio por la muerte de Diego Maradona. La dimisión se produjo tras la decisión del tribunal de enjuiciamiento de avanzar con un jury por mal desempeño, a partir de siete denuncias que comenzaron a tratarse en los últimos días.
Makintach enfrentaba cuestionamientos por haber avalado —junto a sus colegas del Tribunal Oral en lo Criminal N.º 3— una grabación oculta durante el desarrollo del proceso oral que investiga posibles responsabilidades penales en el fallecimiento del ídolo deportivo. La difusión de esta situación provocó un revuelo institucional que derivó en múltiples presentaciones en su contra.
En su escrito de renuncia, la jueza indicó que la medida “se inscribe en el contexto de los hechos de público conocimiento que han generado un profundo impacto institucional y social”. La frase fue interpretada como un intento de asumir la gravedad de lo sucedido sin ingresar en mayores explicaciones públicas.
El tribunal estaba conformado por Makintach, Maximiliano Savarino y Verónica Di Tommaso. Por el momento, no se han informado consecuencias para los otros dos integrantes, aunque no se descarta que el jury avance en otras direcciones a medida que se investigue lo sucedido. La situación deja al descubierto la delicada relación entre justicia y medios en casos de alta sensibilidad pública.