Preocupación en la Casa Rosada por posible reagrupamiento del peronismo tras el fallo contra Cristina Kirchner

La confirmación por parte de la Corte Suprema de la inhabilitación de Cristina Fernández de Kirchner generó una fuerte inquietud en el seno del gobierno nacional. Aunque públicamente se busca reducir el tema a un “asunto judicial”, en los despachos de la Casa Rosada temen que este nuevo escenario derive en una ola de movilizaciones y reactive al peronismo, que podría encontrar en la figura de la exmandataria un eje aglutinador.

El temor no es infundado. La semana pasada, cuando Cristina había anunciado su postulación como candidata a legisladora por la tercera sección electoral bonaerense, en el oficialismo se aceleraron las conversaciones para definir a su contrincante. Nombres como Nahuel Sotelo o Iñaki Gutiérrez comenzaron a sonar con fuerza. Pero la decisión del máximo tribunal cambió drásticamente el panorama. Ahora, en lugar de centrarse en lo electoral, las preocupaciones giran en torno a cómo contener una eventual reacción popular que vuelva a llenar las calles con protestas.

Con Javier Milei fuera del país, los encargados de seguir el minuto a minuto del conflicto han sido Guillermo Francos y Santiago Caputo. Ambos monitorean la situación con extrema cautela, conscientes de que cualquier paso en falso puede amplificar el malestar social. Desde el oficialismo saben que un avance judicial de esta magnitud puede ser leído por amplios sectores como un intento de proscripción política, con el riesgo de que el peronismo, hasta ahora dividido, logre cerrar filas.

La respuesta del Gobierno ha sido doble: por un lado, marcar distancia del macrismo, intentando despegarse de la narrativa que impulsa el PRO sobre la necesidad de “limpiar” la política. Por otro lado, evitar cualquier gesto que pueda interpretarse como provocador. “No vamos a usar imágenes de su detención para hacer propaganda. No somos como ellos”, señalan con énfasis desde Balcarce 50.

La idea de un pacto de impunidad entre el oficialismo y el kirchnerismo, que había sido difundida por algunos dirigentes del PRO, fue rechazada con firmeza por los libertarios. Milei y su vocero se expresaron únicamente por redes sociales, evitando comunicados formales. La estrategia fue clara: minimizar el hecho públicamente, pero no dejar de tomar nota del impacto que el fallo podría tener en el clima social.

Mientras tanto, desde el círculo más cercano al presidente aseguran que seguirán enfocados en su agenda internacional. La visita a Israel fue presentada como un hito histórico, destacando que Milei fue el primer presidente argentino en hablar ante el Parlamento de ese país. Sin embargo, incluso los voceros más cercanos al mandatario reconocen que la centralidad mediática está puesta en Buenos Aires, donde la figura de Cristina vuelve a ocupar el centro de la escena.

El escenario político bonaerense permanece abierto. Las tensiones entre el sector que responde a Karina Milei y el que lidera Santiago Caputo no han sido resueltas, y la decisión judicial sobre la expresidenta solo ha añadido incertidumbre. Aún no está claro qué rol jugará el PRO en la alianza con La Libertad Avanza ni quién será el candidato en esa clave electoral del conurbano.

La reacción en la calle, por ahora contenida, es lo que más inquieta a la cúpula del oficialismo. Una movilización masiva en defensa de Cristina podría cambiar radicalmente el tablero político. En ese contexto, en el Gobierno hay quienes advierten que el operativo judicial podría tener un efecto contrario al deseado: reactivar a la oposición, cohesionar al peronismo y generar un escenario de mayor conflictividad social.

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