El mapa electoral del peronismo en la provincia de Buenos Aires comenzó a redefinirse tras la confirmación de Cristina Fernández de Kirchner como candidata a diputada provincial por la Tercera Sección Electoral. La exmandataria lanzó su postulación con un mensaje claro hacia su espacio político: unidad o derrota.
Durante una entrevista, Cristina insistió en que la cohesión del peronismo es vital para enfrentar al gobierno de Javier Milei. “No es que la unidad te haga ganar, pero divididos se pierde, y mal”, advirtió, al tiempo que cuestionó con firmeza el desdoblamiento de las elecciones provinciales y nacionales. En ese sentido, mencionó que en su lugar hubiera reconsiderado la medida, como crítica implícita a la decisión del gobernador Axel Kicillof.
Aunque se especuló con una reunión entre ambos dirigentes, fuentes cercanas a ambos confirmaron que no se concretó ningún encuentro presencial. Kicillof estuvo durante la mañana en la ciudad de La Plata, donde encabezó un acto de inauguración en Plaza Italia. Sin embargo, sí mantuvieron una charla telefónica. “Fue una conversación breve y cordial. Quedaron en seguir hablando durante los próximos días”, señalaron desde el entorno del mandatario.
La decisión de Cristina de presentarse en la Tercera Sección no es menor: se trata de la región más populosa de la provincia, con aproximadamente 6,5 millones de habitantes y casi cinco millones de electores habilitados. Es un distrito donde el peronismo tiene una fuerte presencia territorial y que será clave para obtener buenos resultados en los comicios de septiembre.
Mientras tanto, Sergio Massa reunió en Chascomús a jefes comunales del Frente Renovador. Durante el encuentro, se abordaron los desafíos económicos que enfrentan los municipios y se comenzó a evaluar la posibilidad de que el exministro de Economía compita en las elecciones presidenciales de octubre.
Con Cristina en campaña, Kicillof consolidando su gestión territorial y Massa movilizando a su tropa, el justicialismo empieza a delinear una estrategia común en un escenario electoral complejo. La clave estará en lograr una sintonía entre los distintos sectores para evitar la dispersión de fuerzas frente a un oficialismo que apuesta a mantener su caudal electoral en el plano nacional.