Una nueva decisión del gobierno nacional encendió la polémica al ordenar el cierre del Instituto Nacional Juan Domingo Perón, organismo dedicado a la investigación histórica y política del tres veces presidente argentino. El anuncio, que coincidió con el aniversario del nacimiento de Eva Perón, generó un fuerte rechazo en el peronismo y fue calificado por referentes del sector como una “embestida” contra su legado.
La medida fue dada a conocer por el vocero presidencial Manuel Adorni, quien además informó el cierre de la Comisión Permanente Nacional de Homenaje a Perón. El funcionario justificó la decisión alegando que el instituto representaba un gasto público innecesario y que el estudio de la figura de Perón puede llevarse adelante desde otros ámbitos sin intervención estatal.
“No aportaba ningún valor diferencial y tenía empleados que no cumplían funciones esenciales”, argumentó Adorni ante la prensa, y remarcó que la enseñanza de la historia argentina ya está garantizada a través del sistema educativo formal y diversas organizaciones académicas.
El cierre del organismo, creado en 1995 durante la presidencia de Carlos Menem, se oficializó el mismo 7 de mayo, fecha en la que se conmemora el natalicio de Eva Duarte de Perón. La coincidencia no pasó desapercibida y fue leída por muchos dirigentes como una acción deliberada para atacar al peronismo.
Entre las voces más críticas estuvo la del senador Eduardo “Wado” de Pedro, quien señaló que el gobierno busca no solo excluir del escenario político a Cristina Fernández de Kirchner con la ley de “Ficha Limpia”, sino también erradicar todo vestigio del pensamiento justicialista. “No es una provocación: es una ofensiva. Quieren borrar el peronismo de la historia”, afirmó desde su cuenta en la red social X.
También se pronunció al respecto la senadora Lucía Corpacci, quien hasta la fecha se desempeñaba como secretaria general del Instituto. Corpacci sostuvo que el gobierno “pretende demostrar su crueldad”, evocando incluso los ataques aéreos del 16 de junio de 1955 contra el Palacio Unzué, antigua residencia presidencial y lugar donde falleció Evita.
El edificio donde funcionaba el instituto está ubicado en Austria al 2500, a metros de la Biblioteca Nacional. Allí se encontraba el emblemático Palacio Unzué, demolido tras el golpe militar que derrocó a Perón en 1955.
En un comunicado institucional, las autoridades del Instituto manifestaron su rechazo a la decisión y subrayaron que su labor consistía en preservar archivos históricos, promover actividades formativas y difundir el pensamiento crítico. “Cerrar este espacio es negar nuestra historia. Es desconocer el trabajo comprometido de quienes mantuvieron vivo este legado”, expresaron. También convocaron a las fuerzas democráticas a manifestar su apoyo y defender los espacios de memoria colectiva.
La polémica sigue creciendo en torno a una medida que no solo implica el cierre de una institución, sino que también reaviva las tensiones políticas y simbólicas en la sociedad argentina.