A partir del lunes 5 de mayo, la Catedral Nuestra Señora de la Asunción, situada en el corazón de Avellaneda, cerrará temporalmente sus puertas al público debido al inicio de una restauración integral. La medida fue anunciada por la parroquia local, que detalló que la obra responde al notable deterioro de su fachada, veredas y otras estructuras fundamentales que actualmente representan un riesgo para quienes la frecuentan.
Durante el periodo de obra, las celebraciones litúrgicas y actividades parroquiales serán trasladadas de forma transitoria a la Capilla María Auxiliadora. Desde la comunidad parroquial expresaron su agradecimiento por la disposición y hospitalidad del espacio, que permitirá continuar con la vida religiosa mientras avanza la puesta en valor del templo principal.
El proyecto de restauración cuenta con el respaldo de la Municipalidad de Avellaneda, que asumió un papel clave en el financiamiento y planificación de las obras. En palabras del párroco Gabriel L. Favero, se trata de “una muestra de compromiso no solo con la comunidad de fe, sino con la protección del patrimonio cultural e histórico de la ciudad”.
La Catedral Nuestra Señora de la Asunción representa mucho más que un espacio de culto: es un emblema para los vecinos de Avellaneda, cargado de valor simbólico y emocional. La noticia fue difundida en el marco de un nuevo aniversario de la dedicación del templo, y coincidió con la proximidad de la festividad de San José Obrero, lo que para muchos fieles significó un mensaje esperanzador en defensa del trabajo paciente y sostenido.