Sucesión papal: quiénes podrían ocupar el trono de San Pedro tras la muerte de Francisco

Con el fallecimiento del papa Francisco a los 88 años, la Iglesia Católica entra en una etapa de reflexión y definiciones. La Santa Sede anunció que en breve comenzará el cónclave que elegirá al nuevo sumo pontífice, en una votación que reunirá a los cardenales menores de 80 años, quienes tienen derecho a voto según las normas del Vaticano.

De los 252 cardenales que actualmente forman parte del Colegio Cardenalicio, solo 138 podrán participar en la elección. Casi el 80% de ellos fueron designados por el papa argentino, lo que podría favorecer la elección de un sucesor afín a su línea de pensamiento reformista. Para ser electo, el nuevo pontífice deberá obtener al menos dos tercios de los votos.

Durante su tiempo al frente de la Iglesia, Jorge Mario Bergoglio promovió una apertura hacia nuevas realidades sociales y una visión más inclusiva dentro del catolicismo. Para asegurar la continuidad de su legado, fortaleció el cuerpo cardenalicio con nuevas figuras comprometidas con esa misma perspectiva.

Entre los candidatos que figuran con mayores posibilidades, destaca Luis Antonio Tagle, de Filipinas. A sus 67 años, es considerado uno de los favoritos. Actualmente encabeza el Dicasterio para la Evangelización y es valorado por su carisma, humildad y sensibilidad social. Muchos lo ven como una figura capaz de renovar el vínculo entre la Iglesia y los sectores más vulnerables.

Otro nombre con peso es el de Peter Turkson, ghanés de 76 años, quien podría convertirse en el primer papa africano. De perfil moderado, se ha destacado por su trabajo en temas de justicia social y derechos humanos.

Matteo Zuppi, arzobispo de Bolonia, es otra figura fuerte. A sus 69 años, lidera la Conferencia Episcopal Italiana y es miembro de la comunidad de Sant’Egidio. Su trayectoria en tareas de mediación y su cercanía al diálogo interreligioso lo convierten en una opción progresista con amplio respaldo.

Pietro Parolin, secretario de Estado vaticano, se encuentra entre los postulantes más experimentados. Su papel clave en la diplomacia del Vaticano y su capacidad de negociación lo posicionan como un candidato de consenso.

El español Juan José Omella también figura entre los nombres que podrían ser considerados. Fue presidente de la Conferencia Episcopal Española y tiene una fuerte impronta pastoral. Aunque no podrá votar, el jesuita Luis Francisco Ladaria Ferrer, de 81 años, aún puede ser elegido por el cónclave, de acuerdo a las normas vigentes.

En el otro extremo ideológico, se destacan los cardenales que representan sectores más conservadores. El estadounidense Raymond Leo Burke, uno de los críticos más duros del pontificado de Francisco, cuenta con el apoyo de sectores políticos ligados a la derecha. También se menciona al húngaro Peter Erdö, de perfil tradicionalista, y al alemán Gerhard Müller, quien pasó de moderado a opositor declarado del enfoque reformista del papa argentino.

Willem Eijk, arzobispo de Utrecht, es otro de los nombres en danza. Con una postura firme en temas doctrinales, es reconocido por su fidelidad al pensamiento de Benedicto XVI y su resistencia a los cambios impulsados por Francisco en materia de moral sexual.

El próximo cónclave no solo elegirá un nuevo Papa, sino que definirá la orientación futura de la Iglesia en tiempos de transformación global. Entre progresistas, moderados y conservadores, la elección del sucesor de Francisco promete ser una de las más significativas de las últimas décadas.

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