El Presidente desconoció el reclamo de soberanía y respaldó la postura británica. Amplias críticas de la oposición y de excombatientes.
En el marco del aniversario de la guerra de Malvinas, el presidente Javier Milei pronunció un discurso que provocó un fuerte rechazo en distintos sectores políticos y entre las agrupaciones de excombatientes. En su mensaje, el mandatario desconoció el reclamo de soberanía sobre las islas, reconocido por Naciones Unidas desde 1965, y avaló la posición británica sobre la autodeterminación de los isleños.
Las críticas no tardaron en llegar. La expresidenta Cristina Fernández de Kirchner lo calificó como un acto de «traición» y aseguró que su postura es propia de un «cipayo», en referencia a quienes priorizan intereses extranjeros en perjuicio del país. Martín Lousteau, titular de la UCR, coincidió en que el mensaje presidencial «atenta contra el reclamo legítimo de Argentina» y lo consideró «un insulto a los excombatientes».
Desde el ámbito diplomático también hubo cuestionamientos. Guillermo Carmona, exsecretario de Malvinas, Antártida y Atlántico Sur, advirtió que Milei “habilita un derecho de autodeterminación que no existe y que la comunidad internacional nunca reconoció”. En tanto, Daniel Filmus remarcó que el discurso del Presidente desconoce la Constitución Nacional y la resolución 2065 de Naciones Unidas, que considera la cuestión Malvinas como un problema de descolonización y no de autodeterminación.
El acto oficial en Plaza San Martín también estuvo marcado por la exclusión de numerosos excombatientes. Varios de ellos denunciaron que no se les permitió acercarse al cenotafio donde se rinde homenaje a los caídos en la guerra. «Los veteranos quedamos afuera mientras se discute políticamente sobre Malvinas», lamentó Fabián Volonté, quien participó en la guerra a los 19 años.
Otro hecho que llamó la atención fue la ausencia de la vicepresidenta Victoria Villarruel en el acto oficial. En medio de la creciente distancia con Milei, decidió viajar a Ushuaia para participar de una ceremonia junto al gobernador de Tierra del Fuego, Gustavo Melella. Desde allí, reivindicó la soberanía sobre las islas y llamó a fortalecer la presencia argentina en el Atlántico Sur.