Empresarios advierten sobre la entrada masiva de productos extranjeros sin control ni impuestos
El sector alimenticio enfrenta una crisis sin precedentes debido a la creciente invasión de productos ingresados ilegalmente al país, afectando la competitividad de las empresas locales. Representantes de la Coordinadora de Productores de Alimentos (COPAL) han llevado su preocupación a la Secretaría de Comercio, denunciando que en los últimos meses se ha registrado un ingreso sin control de cerveza, yerba, harina, café, leche, mermeladas y pastas italianas a través de las fronteras con Bolivia, Uruguay, Brasil y Paraguay.
El contrabando de estos productos, que se comercializan en pequeños almacenes y supermercados barriales a precios considerablemente más bajos que los nacionales, ha generado una distorsión en el mercado. La combinación de salarios estancados y una inflación en dólares ha encarecido la producción local, mientras que los productos importados ilegalmente pueden adquirirse a valores hasta tres veces menores en la frontera, lo que perjudica gravemente a las empresas nacionales.
La reunión entre los representantes de la COPAL y el secretario de Comercio, Pablo Lavigne, no arrojó soluciones concretas. Frente al reclamo de los empresarios, el funcionario se limitó a pedir que se completaran formularios detallando qué productos eran de fabricación local y cuáles habían ingresado de contrabando. La respuesta generó frustración en el sector, que esperaba una reacción más contundente por parte del Gobierno.
La crisis en el consumo es el trasfondo de esta problemática. De acuerdo con un informe de la consultora Scentia, la venta de productos de la canasta básica ha sufrido un fuerte retroceso. En supermercados, la caída interanual es del 6,5 %, mientras que en los comercios barriales alcanza el 12,6 %. A nivel general, el consumo masivo descendió un 4,3 % en febrero, y en el segmento mayorista el desplome fue del 7,4 %.
Las principales compañías afectadas, entre ellas grandes firmas de alimentos y bebidas, advierten que la falta de controles permite la expansión del mercado ilegal en un contexto donde la recesión ya afecta gravemente sus ingresos. La incertidumbre sobre la respuesta gubernamental mantiene en alerta a los empresarios, que ven cómo el contrabando agrava aún más la crisis del sector.