Ataque feroz a la prensa: el Gobierno lanza una “caza de periodistas” en Casa Rosada

Implementarán un «botón muteador» y una votación popular para decidir qué periodistas podrán hablar.

En una escalada sin precedentes contra la libertad de prensa, el Gobierno anunció una serie de medidas que buscan callar a los periodistas en Casa Rosada. Manuel Adorni, vocero presidencial, reveló que en sus conferencias utilizará un “botón muteador” para silenciar a cualquier periodista que le incomode y, además, someterá a votación pública la elección de quiénes podrán hacer preguntas.

El anuncio provocó un estallido de indignación en el ámbito periodístico. Funcionarios del oficialismo ironizaron con que la votación será como una «gala de nominación» en Gran Hermano, burlándose del rol fundamental que cumple la prensa en la democracia. Mientras tanto, el escándalo por la criptomoneda $LIBRA y las denuncias contra Karina Milei por cohecho y tráfico de influencias siguen creciendo, lo que evidencia un claro intento de desviar la atención pública con este brutal ataque a los medios.

Lejos de ocultar su intención de censura, Adorni justificó el uso del botón alegando que servirá para «evitar que los periodistas le arrebaten el micrófono» a sus colaboradores. También defendió la absurda votación en redes sociales, asegurando que “la gente” podrá decidir qué periodistas merecen preguntar y cuáles no. De concretarse, esta medida podría convertirse en una herramienta de eliminación de voces críticas al Gobierno.

El hostigamiento a la prensa no es nuevo en esta gestión. Desde el inicio del mandato de La Libertad Avanza, Adorni fue espaciando cada vez más sus conferencias y permitió la participación de influencers afines al oficialismo, quienes terminaron abandonando las ruedas de prensa. Ahora, en un intento de mayor control, el Gobierno prepara una resolución que sumará nuevas restricciones a los periodistas acreditados. Entre ellas, exigir que trabajen bajo relación de dependencia con un medio y obligarlos a vestir saco y corbata.

Pero la embestida del Gobierno contra la prensa no se detiene allí. Durante la apertura de sesiones en el Congreso, los periodistas parlamentarios fueron desplazados de sus lugares tradicionales y enviados a un rincón del tercer piso desde donde apenas podían escuchar el discurso de Milei. En su lugar, se ubicaron diplomáticos por orden de Karina Milei, en un gesto que dejó en claro el desprecio del oficialismo hacia la labor periodística.

El avasallamiento llegó al punto de que legisladores de distintos espacios, desde el PRO hasta la UCR y Unión por la Patria, firmaron un documento exigiendo que se reviertan estas medidas. Advirtieron que la restricción a la prensa atenta contra la Constitución Nacional y socava la democracia. Sin embargo, el Gobierno ignoró por completo el reclamo.

Como corolario de este ataque sin límites a la prensa, tras la sesión del Congreso, el asesor presidencial Santiago Caputo lanzó una feroz embestida contra el diputado Facundo Manes, mientras que Milei acusó a una periodista de Clarín de haber provocado el episodio, sin pruebas y en un claro intento de amedrentamiento.

Las señales son claras: el Gobierno avanza sin frenos en su cruzada contra la libertad de expresión, instaurando un sistema de censura digno de un reality show.

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