El recital gratuito que el cantante Milo J tenía previsto ofrecer en el Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA) fue suspendido por orden judicial, generando denuncias de censura y una fuerte reacción del ámbito cultural y de derechos humanos. La medida cautelar, solicitada por el secretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, y respaldada por el ministro de Justicia, Mariano Cúneo Libarona, fue dictada por la jueza María Alejandra Biotti bajo el argumento de que el evento no contaba con la autorización estatal correspondiente.
El operativo de seguridad desplegado para impedir el espectáculo fue calificado como desproporcionado. Efectivos de la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura se apostaron en los alrededores del predio con carros hidrantes y patrullas, generando una situación de tensión entre los asistentes, en su mayoría adolescentes de entre 15 y 17 años.

La madre y representante del artista, Aldana Ríos, denunció presiones para cancelar el recital. “Nos dijeron que si no suspendíamos, iban a reprimir”, afirmó, visiblemente molesta. Organismos de derechos humanos también repudiaron el hecho, asegurando que la suspensión fue una decisión política más que una cuestión organizativa. “Todo estaba en regla. Lo que están diciendo es falso y lo vamos a demostrar”, señaló Charly Pisoni, integrante de la agrupación H.I.J.O.S.
El evento formaba parte de la presentación del disco 166 (Deluxe) y había generado una gran expectativa, con miles de jóvenes acampando desde la noche anterior para obtener un buen lugar. La cancelación fue recibida con indignación por el público y con muestras de solidaridad de otros artistas y referentes culturales, quienes expresaron su rechazo a lo ocurrido.

En paralelo a la suspensión del show, durante la mañana se retiró del predio una gigantografía del momento en que el expresidente Néstor Kirchner ordenó bajar el cuadro de Videla en el Colegio Militar, lo que fue interpretado como un intento de desdibujar símbolos de memoria histórica.
Manolo Franco, sobreviviente del centro clandestino de detención que funcionó en la ESMA, reflexionó sobre el impacto de la cancelación: “Creen que nos hicieron un gol, pero hoy miles de jóvenes entendieron lo que significa la negación de la memoria. Muchos entraron a conocer este espacio por primera vez y escucharon testimonios de lo que pasó”.
La polémica en torno a la suspensión del recital dejó al descubierto tensiones entre el Gobierno y los sectores que defienden la memoria histórica. Mientras tanto, Milo J utilizó sus redes sociales para expresar su descontento con la situación: “Supongo que juntar a 20 mil personas en un espacio de memoria no le gusta al Gobierno”, escribió. Su mensaje fue compartido masivamente, generando un amplio debate en la opinión pública.
Imagen de portada: El operativo de seguridad que incluyó a la Policía Federal, Gendarmería y Prefectura..