LEANDRO SANTORO Y LA RED DE ACCIÓN POLÍTICA, LA TRAICIÓN COLONIALISTA EN ARGENTINA

Por Luis Gotte – La trinchera bonaerense

Leandro Santoro, ex integrante de la juventud radical alfonsinista –del ala socialdemócrata–, ha optado por aliarse con la temida RAP, la Red de Acción Política. Hoy, más de 220 legisladores argentinos están inmersos en esta red, reclutados por el operativo Alan Clutterbuck, operador de la CIA, que destina 380 millones de dólares anuales a esta estructura. Pero, ¿qué es la RAP? No es otra cosa que un lobby encubierto, un dispositivo para que las empresas gringas y sus cómplices financien a políticos locales, comprándose decisiones que sacrifican la soberanía y el bienestar del pueblo argentino.

Como un ave de rapiña, Gringolandia se alimenta de los recursos humanos y naturales de América Hispana, contando para ello con la colaboración de aliados en la región. La RAP, que se presenta como una fundación apartidaria, es en realidad el brazo operativo de los intereses imperialistas. Financiada por multinacionales y hasta por la mismísima CIA, esta organización se ha infiltrado en los altos niveles de la política argentina, comprando voluntades y convirtiendo la toma de decisiones en una transacción más. Diversos informes periodísticos aseguran que lo que se está urdiendo es el “golpe perfecto”, un atentado directo contra la soberanía y la dignidad nacional. Ya no más golpes de estado.

Nacida en el convulsionado contexto de la crisis económica de 2001, la Fundación RAP se autodenominaba como un ente destinado a “ayudar a la clase política”, supuestamente desgastada por el fracaso del liberalismo de los años ‘90. Sin embargo, las revelaciones recientes han desvelado su verdadera naturaleza: un lobby que entrega información privilegiada a las empresas gringas, responsables de implementar políticas económicas nefastas y ajenas a los intereses de la Argentina. Detrás de esta fachada se ocultan las transnacionales más poderosas, acompañadas por una embajada ansiosa por influir en nuestro destino.

En palabras de Enrique Viale, Presidente de la Asociación de Abogados Ambientalistas, la RAP agrupa a los principales políticos del país –Espínola, Urtubey, Randazzo, Perotti, Frigerio, Ignacio Torres, Llaryora, Menna, Daniel Arroyo, De Loredo, Fein, Snopek, Stolbizer, Petri, Pinedo, Halperin, Dalmacio Mera, José Cano, Joaquín de la Torre, Germán Di Cesare, Ocaña, Julio Zamora, Fabio Britos, Soledad Acuña, Aguad, Eduardo Amadeo, Esteban Bullrich, Buryaile, Leonardo Gioja, La Ruffa…– conformando una especie de cofradía que ideologiza a sus miembros, especialmente a aquellos cuyas decisiones pueden afectar los intereses de sus financiadores. Franco Segesso, de la Unión de Trabajadores de la Tierra, recuerda que la primera luz sobre esta oscura red surgió de una investigación de su ONG: “existen muchas organizaciones dedicadas a articular y trasladar información a las empresas que las financian. La RAP es, sin duda, la más conocida, reuniendo a más de 160 políticos argentinos. Las empresas que la respaldan reciben un ‘bono informativo’ que oscila entre 15 mil y 50 mil dólares anuales por compañía, un presupuesto que supera al de muchos ministerios provinciales o nacionales”, detalla.

La infiltración es tan profunda que incluso políticos, periodistas y medios de comunicación están siendo financiados por la RAP. Documentos reveladores muestran que, al aceptar estos fondos, los funcionarios se comprometen a mantener una relación de sumisión con empresarios que representan los intereses del capital extranjero. Así, en 2011, un miembro del actual gobierno recibió instrucciones precisas para entablar una relación de complicidad con Ricardo Hara, miembro del Directorio de la Compañía BIOCERES –la mayor empresa de biotecnología agrícola del país–, asegurando que nunca nadie se pusiera en el camino de sus investigaciones.

Además, la Fundación Nacional para la Democracia (NED), creada por Ronald Reagan en 1982 y que se presenta como defensora de la “democracia” en América Hispana, tiene en realidad la misión de debilitar a los gobiernos que se oponen a las directrices neocolonialistas de Gringolandia. Según el New York Times, la NED existe para “hacer públicamente lo que la CIA ha operado en las sombras durante décadas”, invirtiendo millones de dólares anuales en financiar partidos políticos, sindicatos, movimientos disidentes y medios de comunicación –todos ellos instrumentos al servicio de la agenda imperialista. Un caso reciente es el de la USAID, la Agencia gringa para el Desarrollo Internacional, actualmente bajo investigación y en proceso de cierre.

La RAP actúa como uno de los dispositivos de estos aparatos, canalizando fondos y asesorías a políticos que, voluntaria o involuntariamente, acaban favoreciendo intereses foráneos. A través de seminarios en universidades gringas –templos del pensamiento liberal de Milton Friedman–, se ideologiza a dirigentes argentinos en ideas que traicionan los intereses nacionales. En 2004, el gobierno venezolano ya había denunciado cómo la NED destinó fondos a grupos opositores, como la ONG Súmate, y facilitó encuestas tendenciosas en un referéndum que, a pesar de todo, fue ganado por Hugo Chávez. Este mismo patrón se repite en los procesos electorales actuales en Argentina, evidenciando una continuidad en la estrategia colonialista.

El extenso y alarmante listado de políticos manipulados por la RAP es la prueba palpable de la sumisión ciega a intereses corporativos extranjeros, explicando en parte la estrategia del gobierno actual, que ha convertido la soberanía en una mercancía negociable. La entrega de la soberanía nacional a cambio de “favores” económicos es, sin duda, la manifestación más clara del saqueo imperialista, que roba a nuestro pueblo el derecho a decidir sobre su propio destino…ahora se comprender cómo, por ejemplo, en la Provincia de los Bonaerenses aún faltan 120 leyes para su desarrollo.

Página de la RAP con sus integrantes: https://www.rap.org.ar//politicos

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