Radicalismo dividido: alianzas, disputas y una elección que marcará el futuro del partido

El año 2025 será clave para la Unión Cívica Radical, que se encuentra ante el desafío de renovar la mayoría de sus bancas en la Cámara de Diputados en un contexto de divisiones internas y estrategias divergentes. La falta de un liderazgo unificado ha llevado al partido a explorar distintos caminos, algunos alineados con el oficialismo y otros con la intención de conformar un bloque opositor fuerte.

Mientras que los sectores vinculados a Martín Lousteau y Facundo Manes buscan consolidar una opción de centro, sumando a figuras como Horacio Rodríguez Larreta, Miguel Ángel Pichetto y Margarita Stolbizer, el ala que encabezan Rodrigo de Loredo y Alfredo Cornejo apuesta a una alianza con el oficialismo ultraliberal.

El reparto de fuerzas es desigual y cada provincia enfrenta su propia realidad política. En Mendoza, Cornejo intentará mantener el control de las listas sin ceder espacios a La Libertad Avanza, mientras que en Córdoba, De Loredo deberá competir con dirigentes libertarios que buscan desplazarlo en la negociación. En Santa Fe, el gobernador Maximiliano Pullaro trabaja en un frente amplio con referentes opositores, evitando una alianza con el oficialismo.

En la provincia de Buenos Aires, la fractura radical es evidente. Maximiliano Abad mantiene conversaciones con el PRO para formar una coalición, mientras que Manes aún no define su estrategia. La posibilidad de que el kirchnerismo participe en la contienda polariza aún más el escenario, dificultando el posicionamiento de los sectores radicales.

Con un 73% de sus bancas en juego y sin una estrategia unificada, el radicalismo enfrenta una elección que puede redefinir su rol en el Congreso. El tiempo dirá qué camino resultará más beneficioso para el partido: alinearse con el gobierno o consolidar una alternativa opositora.

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