La instalación de un alambrado de 200 metros en la frontera entre Argentina y Bolivia, en la localidad de Aguas Blancas, ha generado un intenso debate. Mientras el gobierno nacional y la provincia de Salta avanzan en esta obra como parte del Plan Güemes, los habitantes de la región temen que la medida afecte su principal actividad económica: el comercio fronterizo.
La construcción de la valla fue confirmada por el interventor de Aguas Blancas, Adrián Zigarán, quien aseguró que la provincia de Salta ya ha aprobado el financiamiento necesario. La medida busca evitar que las personas evadan los controles migratorios y aduaneros, lo que, según las autoridades, contribuirá a combatir el contrabando y otras actividades ilegales.
Virginia Cornejo, del Ministerio de Seguridad, señaló que el lado argentino de la frontera necesita mejoras significativas para equipararse con Bolivia, donde los controles son más estrictos y la infraestructura está mejor desarrollada. «No podemos permitir que nuestras ciudades fronterizas sigan en estado de decadencia», afirmó.
Sin embargo, en Aguas Blancas, el anuncio no ha sido recibido con total aceptación. El concejal Fabián Gutiérrez criticó que las políticas del Plan Güemes se centran exclusivamente en medidas restrictivas, sin ofrecer soluciones para impulsar el desarrollo local. «Es fundamental que el Estado brinde servicios adecuados si realmente quiere combatir la ilegalidad», comentó.
Además, el edil advirtió sobre las largas esperas en los controles fronterizos, que empujan a muchos a buscar rutas ilegales. También reclamó la extensión del horario del Puerto de Chalanas, argumentando que permitir su funcionamiento hasta la medianoche o las 24 horas podría beneficiar tanto la economía local como la lucha contra la ilegalidad.
Otro punto de conflicto es el control del puente internacional, donde vecinos se quejan de que los trámites deben realizarse a más de un kilómetro del límite, lo que perjudica el transporte local. Según Gutiérrez, la falta de opciones educativas y laborales en la región también contribuye a que muchos jóvenes vean en el comercio ilegal una forma de subsistir.
La polémica en torno a esta valla refleja las tensiones entre las políticas de seguridad y las necesidades de desarrollo en una región que ha sido históricamente relegada. Mientras las autoridades intentan imponer orden en la frontera, los habitantes de Aguas Blancas exigen que se les brinden herramientas para crecer y prosperar en un entorno cada vez más restringido.
Foto de portada: El acceso al Puerto de Chalanas. El alambrado se extendería en el sector derecho . Imagen: Gentileza