Aceiteros en alerta: paros y denuncias por represalias patronales

El Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros (SOEA) y la Federación de Trabajadores Aceiteros han lanzado una dura advertencia ante lo que consideran un incumplimiento sistemático de los acuerdos salariales y el uso de prácticas represivas por parte de las empresas del sector. Los trabajadores, que han estado luchando por un bono de fin de año aún no pagado, se enfrentan a una situación de tensión creciente. La falta de pago y la negativa de las empresas a cerrar las paritarias del 2025 han encendido las alarmas dentro del gremio, que no descarta la posibilidad de iniciar un paro nacional si no se encuentran soluciones a la vista.

En un comunicado conjunto, los sindicatos expresaron su rechazo a la «militarización» de las fábricas, una táctica que señalan como utilizada por las empresas para sofocar las protestas de los trabajadores. Esta situación se ha vuelto especialmente crítica en la ciudad de San Lorenzo, donde se han registrado despidos de trabajadores que simplemente exigían el cumplimiento de sus derechos laborales. En particular, se menciona el caso de una planta de biodiesel que, además de no haber pagado el bono de diciembre, despidió a varios empleados que estaban llevando adelante acciones de protesta.

La situación en el sector aceitero es alarmante, no solo por los despidos y el incumplimiento de los acuerdos, sino también por el contexto de represión laboral que se vive en varias de las plantas. Los sindicatos denuncian que las autoridades nacionales están utilizando las fuerzas de seguridad para evitar que los trabajadores ejerzan su derecho a huelga, una práctica que califican de «ilegal» y contraria a los derechos fundamentales de los trabajadores. Además, se destacan casos de empresas como Vicentín, donde se ha dictado una conciliación obligatoria ante los conflictos generados por el no pago del bono de fin de año.

Los gremios aceiteros advirtieron que, de no resolverse estas tensiones de manera urgente, no dudarán en tomar medidas más drásticas. En su comunicado, sostienen que la huelga es una posibilidad real si las empresas continúan con sus prácticas de incumplimiento y represión. Los trabajadores aceiteros, que ya han logrado importantes avances a lo largo de su historia, no están dispuestos a retroceder en la defensa de sus derechos laborales y sociales. La amenaza de un paro nacional es una señal clara de que el conflicto podría escalar si no se encuentran soluciones satisfactorias para todas las partes involucradas.

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