El anuncio de 1400 despidos en hospitales nacionales y organismos sanitarios ha generado preocupación entre trabajadores y comunidades afectadas. En esta nueva etapa de ajustes del Ministerio de Salud, dirigido por Mario Lugones, instituciones como el Hospital Sommer y el Bonaparte enfrentan un panorama crítico que amenaza con debilitar sus capacidades de atención.
El Hospital Sommer, reconocido por su trabajo en rehabilitación y prevención de la lepra, ya inició el año con 150 despidos. Se espera que esta cifra ascienda a 400 para finales de marzo, según confirmó el secretario de Salud de General Rodríguez, Gustavo Tummino. Esta medida, impulsada bajo el argumento de una «optimización de recursos», dejará a la institución con una plantilla insuficiente para mantener su excelencia, reconocida recientemente con un premio en el área de mamografía.
Por su parte, el Hospital Bonaparte, especializado en salud mental, enfrenta una reducción drástica de personal que pone en jaque su funcionamiento. Según el delegado Leonardo Fernández Camacho, se anticipan entre 150 y 200 bajas adicionales, lo que, sumado a los despidos previos, comprometería la capacidad de atención del hospital. La comunidad del Bonaparte ya ha demostrado su resistencia en el pasado, logrando frenar intentos de cierre, pero los nuevos anuncios vuelven a encender las alarmas.
Esta situación forma parte de un ajuste general que incluye despidos en otras instituciones clave como el Hospital Posadas, el Instituto Nacional del Cáncer, PAMI, y la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud (Anlis-Malbrán). Además, se cerraron recientemente 15 direcciones en el Ministerio de Salud, eliminando áreas dedicadas a enfermedades críticas como la tuberculosis.
Frente a este escenario, las comunidades afectadas y los trabajadores preparan acciones para visibilizar el impacto de estas medidas y exigir un replanteo que garantice la continuidad de los servicios esenciales en salud pública.