La reciente decisión del Gobierno Nacional de ampliar la lista de medicamentos de venta libre, sumando los laxantes compuestos por Senósido A y B, ha generado un intenso debate sobre sus implicancias en la salud pública y la economía de los consumidores. A través de una disposición publicada en el Boletín Oficial, la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) determinó que estos medicamentos, usados como laxantes, ya no requerirán receta médica, lo que les permitirá ser adquiridos directamente por los consumidores sin necesidad de la intervención de un profesional.
Si bien la medida apunta a facilitar el acceso a estos medicamentos, también significa la pérdida de beneficios económicos para quienes los adquieren a través de obras sociales o prepagas, ya que los descuentos del 40 por ciento que se aplicaban a estos productos desaparecerán. Este ajuste es solo una de las varias modificaciones implementadas en los últimos meses. En marzo, el Gobierno había iniciado una revisión del listado de medicamentos de venta libre, y en mayo, los «prazoles» fueron sumados a esta lista, perdiendo también sus descuentos.
Además, en agosto, el alcance de la desregulación se extendió a productos como cremas para el tratamiento de herpes, antialérgicas, analgésicos y antifúngicos, entre otros. Y en noviembre, la medida avanzó aún más, permitiendo la exhibición de estos productos directamente en las góndolas de las farmacias, sin la necesidad de la mediación de un farmacéutico para su compra.
El impacto económico de estas políticas es evidente. Si bien los consumidores pueden acceder a estos productos sin receta, el costo de los mismos se ve incrementado por la pérdida de los descuentos. Este aumento se suma a una tendencia más amplia de alza en los precios de los medicamentos. Según un informe elaborado por organizaciones como CEPA, CEPPEMA y ALGEC, los fármacos más utilizados por los adultos mayores han experimentado un incremento acumulado del 202 por ciento durante el año en curso.
Las medidas han generado rechazo en los sectores vinculados a la salud. Los colegios de farmacéuticos y otros profesionales han advertido sobre los riesgos que implica la automedicación, especialmente en un contexto donde la regulación se está flexibilizando. Rubén Sajem, director del Centro de Profesionales Farmacéuticos Argentinos (Ceprofar), recordó que este tipo de políticas ya se habían implementado en el pasado bajo el mandato de Domingo Cavallo, pero que tuvieron consecuencias negativas, como la venta de medicamentos en lugares no habilitados y la circulación de productos defectuosos.
La ampliación de los medicamentos de venta libre y la pérdida de descuentos son parte de una serie de cambios regulatorios que impactan tanto en la economía de los consumidores como en la forma en que se accede a la atención médica en el país.