Reforma previsional y moratoria: los retos para los jubilados en 2025

El inicio de 2025 trae consigo grandes interrogantes para el sistema previsional argentino. El vencimiento de la moratoria previsional y las señales del Gobierno sobre una reforma estructural del sistema dibujan un escenario de incertidumbre para jubilados actuales y futuros.

En marzo, la moratoria previsional llegará a su fin sin previsión de prórroga. Este cambio golpeará a los trabajadores informales que no cumplen con los 30 años de aportes requeridos, quienes solo podrán acceder a la PUAM a los 65 años, un ingreso equivalente al 80% del haber mínimo, condicionado además a demostrar vulnerabilidad social. Esto implica una prórroga de la edad jubilatoria para muchas mujeres y una notable reducción en los beneficios, lo que ha despertado preocupación entre especialistas.

En el último año, la mayoría de las nuevas jubilaciones (88,5%) se obtuvieron gracias a la moratoria, mientras que solo un 11,5% correspondió a trámites ordinarios. Este cambio estructural podría marcar un antes y un después en el acceso al sistema previsional.

A pesar de los ajustes por inflación, los haberes jubilatorios continúan perdiendo poder adquisitivo. En 2024, la jubilación mínima aumentó un 105,1%, pero quedó por debajo del índice inflacionario del 118%. Para este año, se espera que los ingresos se mantengan constantes en términos reales, pero aún un 40% por debajo de los niveles registrados siete años atrás.

La propuesta de reforma previsional que analiza el Gobierno incluiría cambios significativos como el incremento de la edad jubilatoria y la revisión de los regímenes diferenciales. Por ejemplo, los docentes, quienes actualmente reciben el 82% de su salario con un aporte del 13%, podrían verse igualados al régimen general, que ofrece menores montos y requiere un aporte del 11%.

Otro punto crítico es la pensión por viudez. Se evalúa limitar su duración o restringirla a casos excepcionales, lo que impactaría tanto a jubilados como a trabajadores activos. Mientras tanto, persiste la incertidumbre sobre el pago del retroactivo de sentencias firmes, cuyo presupuesto ha quedado desactualizado tras sucesivas prórrogas del Presupuesto Nacional.

En este contexto, el desafío para 2025 será enorme, con un sistema previsional que enfrenta crecientes tensiones económicas y sociales.

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