En un país que se ubica como el tercer exportador de alimentos a nivel mundial, la pobreza extrema y la indigencia afectan a una proporción alarmante de la población joven. Según un informe reciente de la FAO, Argentina alcanzó en 2022 el tercer puesto entre los mayores exportadores de alimentos, detrás de Brasil y Estados Unidos. Sin embargo, esta posición envidiable en el comercio internacional contrasta con la dura realidad interna: uno de cada cuatro jóvenes vive en la indigencia, sin recursos suficientes para acceder a una alimentación adecuada.
El informe del Centro de Estudios para la Recuperación Argentina (Centro RA) de la Universidad de Buenos Aires resalta que la pobreza juvenil se ha disparado al 62%, mientras que la indigencia afecta al 25% de este grupo. A su vez, la situación de empleo es crítica: el 60% de los jóvenes está desempleado. Dentro de este panorama, las mujeres jóvenes enfrentan una mayor vulnerabilidad.
La publicación de la Bolsa de Cereales de Rosario subraya que, a pesar de su posición destacada como exportador, Argentina ha experimentado un crecimiento moderado en comparación con otros países, como Brasil, que ha triplicado su volumen de exportaciones en los últimos 20 años. En términos de valor, Argentina se posicionó en 2022 en el segundo lugar global, con exportaciones netas que superaron los 45.000 millones de dólares. Sin embargo, este éxito en el ámbito de las exportaciones no se traduce en bienestar para la población. Mientras el país continúa exportando grandes volúmenes de alimentos, las tasas de pobreza y desempleo entre los jóvenes aumentan a niveles alarmantes. Esta realidad resalta la necesidad urgente de abordar la desigualdad y mejorar el acceso a alimentos para todos los argentinos.