La lucha por la continuidad de las obras en la provincia de Buenos Aires ha alcanzado un nuevo nivel de tensión, con el gobernador Axel Kicillof acusando al gobierno de Javier Milei de tener una «especial sed de venganza» hacia la provincia. En un video desgarrador, Kicillof expuso cómo más de 1.000 proyectos han sido abandonados, afectando severamente a comunidades como Torquinst y General Lavalle.
Kicillof no escatimó en críticas, advirtiendo que la parálisis de estas obras no es solo un problema administrativo, sino un «crimen social» que se suma a la creciente desigualdad que azota a la región. «El equilibrio fiscal que presumen se ha logrado a costa del sufrimiento del pueblo bonaerense», denunció, subrayando que la decisión de detener los proyectos esenciales refleja una deserción del Estado nacional ante sus responsabilidades.
En un intento de contrarrestar esta situación, Kicillof planea convocar a intendentes de todas las fuerzas políticas para presentar un reclamo conjunto a la Casa Rosada. «Milei piensa que al castigar a Buenos Aires puede ganar votos, pero no conoce al pueblo que intenta humillar», sentenció el gobernador, anticipando que su movimiento buscará restaurar la dignidad y los derechos de los ciudadanos bonaerenses en medio de un año electoral lleno de desafíos.