Desde el lunes, el Gobierno argentino ha aplicado un nuevo incremento en los precios de los biocombustibles, medidas que buscan prevenir «distorsiones» en los costos de la nafta y el gasoil. Este ajuste llega tras un aumento del 4% que entró en vigor a comienzos de noviembre, evidenciando un patrón de reajuste en el sector.
Las resoluciones 16 y 17 de la Secretaría de Coordinación de Energía y Minería, firmadas por Daniel González Casartelli, estipulan que el precio del bioetanol a base de caña de azúcar será de $683,305 por litro, mientras que el de maíz se fijará en $626,273. Además, el costo del biodiésel se establece en $1.023.649 por tonelada, lo que equivale a un aumento del 1,9%.
Estas decisiones son parte de una estrategia para subsanar los «desfasajes resultantes de su implementación y los costos reales de elaboración de los productos». Asimismo, el Gobierno justifica los incrementos como una medida para asegurar que los precios de los biocombustibles no desestabilicen los costos de los combustibles fósiles en los surtidores.