Desde el 1 de noviembre, los usuarios de combustibles en Argentina enfrentan un nuevo ajuste en los precios de la nafta y el gasoil, que subieron un 2,77% en promedio. Esta medida se aplica en todo el territorio nacional y se refleja en las principales estaciones de servicio, como YPF, Shell, Axion y Puma. Los precios pueden variar en algunas localidades debido a factores de distribución y distancia.
En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, YPF aumentó sus precios, pasando la nafta súper de $1048 a $1077 por litro, mientras que la Infinia llegó a los $1332. Por su parte, el gasoil se elevó de $1062 a $1092, y el Infinia Diesel alcanzó los $1343. Este incremento responde a la actualización del impuesto a los combustibles y no incluye un ajuste adicional para acercar los precios a los valores internacionales, según explicó Horacio Marín, presidente de YPF, quien afirmó que existe un acuerdo con los consumidores para que las fluctuaciones en el costo del barril impacten en el mercado local.
A pesar de este aumento, el consumo de combustibles sigue mostrando una caída, con una reducción del 11,77% en septiembre respecto a los niveles de 2023. En el balance anual, la nafta acumula un alza del 89,51%. Además, el Gobierno fijó nuevos precios para el biodiesel y el bioetanol, productos que deben combinarse obligatoriamente con combustibles convencionales para el consumo interno. Estos ajustes reflejan un escenario de presión inflacionaria en el sector energético, afectando tanto a consumidores como a las finanzas de las compañías petroleras.