Las acusaciones del presidente Javier Milei contra Raúl Alfonsín en un acto de la Fundación Mediterránea en Córdoba han generado una fuerte reacción desde distintos sectores políticos, especialmente en la Unión Cívica Radical (UCR). Durante su discurso, Milei calificó al expresidente como partidario de un golpe de Estado por su supuesto rol en la renuncia de Fernando de la Rúa en 2001, declaraciones que llegan en un momento simbólico al conmemorarse 41 años de las elecciones de 1983, cuando Alfonsín fue electo y puso fin a la última dictadura en Argentina.
El impacto de sus palabras fue inmediato, y numerosos dirigentes de la UCR manifestaron su rechazo. El diputado Rodrigo de Loredo, aliado de Milei en el Congreso, declaró en redes sociales su repudio y subrayó que tales afirmaciones, además de infundadas, se realizaban en una fecha muy especial para la democracia argentina. Martín Lousteau, presidente de la UCR, añadió que resulta paradójico que un presidente con poca afinidad hacia los valores democráticos ataque a Alfonsín, considerado un pilar de la democracia en el país.
La indignación continuó con un comunicado del bloque Democracia para Siempre, en el cual se denunció que las declaraciones de Milei buscan dañar el legado de quien lideró el retorno a la democracia y enjuició a los responsables de la dictadura. Ricardo Alfonsín, hijo del exmandatario, también rechazó las acusaciones del presidente y declaró que “no le importa la verdad, sino dañar la imagen de mi padre”.
El presidente ultraderechista también aprovechó su intervención para lanzar críticas al técnico de Boca Juniors, Fernando Gago, por su cercanía con Juan Román Riquelme, un viejo adversario de Milei. Con estas declaraciones, el mandatario ha renovado su discurso polémico, esta vez en detrimento de una de las figuras más emblemáticas de la historia democrática argentina.