Javier Milei ha desatado una nueva controversia con sus comentarios sobre el kirchnerismo, particularmente al expresar que «le encantaría meterle el último clavo al cajón con Cristina adentro». Estas palabras, pronunciadas en una reciente entrevista, generaron un rechazo inmediato entre diversas figuras políticas, quienes advirtieron sobre el impacto que este tipo de discurso tiene en la sociedad argentina.

Axel Kicillof, gobernador de Buenos Aires, fue uno de los primeros en manifestar su indignación, calificando las declaraciones de Milei como «indignas de un presidente» y «completamente incompatibles con la democracia». Kicillof hizo un llamado a todos los sectores políticos para condenar lo que describió como un claro acto de incitación a la violencia.

El senador Wado de Pedro también expresó su preocupación, señalando que las palabras del presidente no solo son violentas, sino que también intentan ocultar el fracaso económico del gobierno. «Milei busca desviar la atención de los problemas reales del país», afirmó de Pedro, advirtiendo sobre los riesgos de este tipo de retórica para la convivencia democrática.

Leopoldo Moreau, diputado nacional, fue aún más lejos al afirmar que lo dicho por Milei forma parte de una «construcción elaborada» destinada a eliminar a quien considera su principal enemiga política, Cristina Kirchner. Según Moreau, estas expresiones son parte de un plan que fomenta la violencia y recordó la conexión de Milei con figuras relacionadas al atentado contra la vicepresidenta en 2022.

El ministro de Justicia bonaerense, Juan Martín Mena, también condenó los dichos del presidente y cuestionó a los medios que amplifican este tipo de discursos. «¿No les parece necesario frenar los discursos de odio?», preguntó, refiriéndose al intento de asesinato de Cristina Kirchner como un claro ejemplo de las consecuencias de fomentar la violencia.
Finalmente, otras figuras políticas como Gabriel Katopodis y Florencia Saintout coincidieron en que el presidente está llevando al país hacia una peligrosa espiral de violencia política, advirtiendo que todos los sectores democráticos deben unirse para frenar este tipo de discursos.