La comunidad educativa de Argentina intensifica sus reclamos ante el veto del presidente Javier Milei a la Ley de Financiamiento Educativo, con una marcha nacional programada para el 2 de octubre. La medida, impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), el Frente Sindical de las Universidades Nacionales y la Federación Universitaria Argentina (FUA), cuenta con el respaldo de la Confederación General del Trabajo (CGT) y organizaciones sociales.
Ricardo Gelpi, rector de la Universidad de Buenos Aires (UBA), expresó su preocupación por la situación en una carta leída durante un simbólico abrazo al Hospital de Clínicas, señalando que «se ha llegado a un punto sin precedentes en la historia democrática de nuestro país». Esta acción formó parte de una semana de actividades que incluyó un paro de 24 horas, clases abiertas y volanteadas, en busca de visibilizar la crisis que atraviesan las universidades nacionales.
Víctor Moriñigo, presidente del CIN, afirmó que “esto no es solo un problema de financiamiento, sino de prioridades”. Durante una conferencia de prensa, destacó la importancia de encontrar una solución urgente al conflicto, en el que los salarios de docentes y no docentes se ven gravemente afectados por la inflación y el ajuste presupuestario. De hecho, los gremios del sector ya confirmaron un paro nacional para mañana y el viernes, en respuesta a la pérdida de poder adquisitivo.
La marcha hacia el Congreso Nacional será la culminación de una serie de protestas que se están replicando en todas las universidades del país. Las demandas de la comunidad académica se enfocan no solo en el veto presidencial, sino también en el recorte previsto en el Presupuesto 2025, que reduce drásticamente las partidas para las universidades, afectando principalmente los salarios.