Mauricio Macri vuelve al ataque, esta vez pidiendo la «liquidación» y el «desarme» de Aerolíneas Argentinas, en una postura que se alinea con el proyecto de Javier Milei. El expresidente no titubeó en hacer pública su intención de iniciar un proceso de quiebra para la aerolínea estatal, una de las pocas que asegura la conexión de todo el territorio argentino.
A través de un polémico mensaje en X, Macri reveló su plan para dividir Aerolíneas en dos o tres empresas nuevas, o bien, liquidar sus activos por completo. Su propuesta de desmantelamiento incluye vender los aviones, los simuladores y las áreas de mantenimiento a nuevas compañías privadas, lo que dejaría a la aerolínea estatal en ruinas.
La furiosa ofensiva de Macri no se detuvo allí. Además de apuntar al desguace de la compañía, atacó duramente a los sindicatos aeronáuticos, a los que responsabiliza de mantener «privilegios insostenibles» y de tomar a los trabajadores como «rehenes» en sus reclamos salariales. Para el expresidente, la situación de Aerolíneas es una «ruina sin salida» y, bajo esta premisa, su plan destructor presenta tres opciones: iniciar la quiebra, dividir la empresa o vender sus activos por separado.
El Gobierno no tardó en reaccionar. Minutos después del mensaje de Macri, el vocero Manuel Adorni confirmó que ya están en marcha conversaciones con empresas privadas latinoamericanas para hacerse cargo de Aerolíneas en caso de que los conflictos gremiales persistan. La sombra de la privatización vuelve a acechar a la aerolínea de bandera, reviviendo fantasmas de vaciamientos pasados.