Javier Castillo, economista y profesor de la UBA, ha criticado duramente la estrategia económica implementada por el gobierno de Javier Milei, caracterizándola como una que prioriza el negocio financiero por encima del desarrollo productivo. En su análisis, Castillo explicó que «este momento del ajuste es el del tarifazo», un incremento sustancial en tarifas de servicios básicos como luz, gas, agua y transporte, con el objetivo de reunir fondos para los próximos vencimientos de deuda.
Durante una reciente entrevista, Castillo explicó cómo las primeras medidas del año incluyeron una reducción abrupta de jubilaciones, recortes en la obra pública, disminución de transferencias a las provincias y una caída significativa en los salarios. «Además, la devaluación de diciembre provocó un alza en los precios de los alimentos y productos de primera necesidad», señaló.
El aumento de tarifas actual ha generado un costo significativo para las familias, que ahora deben calcular cerca de $150.000 en gastos tarifarios. Castillo comparó el impacto de estas medidas con las implementadas durante los cuatro años del macrismo, indicando que «el ajuste de este año es igual de fuerte».
En cuanto al modelo económico del gobierno, Castillo fue contundente: «No existe un modelo productivo con propuestas de crecimiento; lo que vemos es un modelo centrado en la valorización financiera y el negocio financiero». Asimismo, señaló que este enfoque no es nuevo, sino una combinación de políticas de diferentes épocas: «Un 60% de lo que hizo la dictadura, un 30% de lo que implementó Menem, y un 10% del macrismo».
Castillo también destacó que la reciente disminución del Impuesto PAIS del 17,5% al 7,5% para productos totalmente importados podría tener efectos negativos en la industria local. «Algunas grandes empresas monopólicas han manifestado que, aunque reciban insumos más baratos, no reducirán los precios», indicó.
El economista advirtió sobre un posible conflicto dentro de la dirigencia sindical, mencionando que hay un sector que ha otorgado una tregua al gobierno, mientras que la población muestra un creciente descontento. Castillo sugirió que la dirigencia sindical debería canalizar este descontento en una fuerza política para enfrentar la situación actual.