El Gobierno de Javier Milei decidió vetar la reforma previsional aprobada recientemente por el Congreso, que proponía actualizar los montos de las jubilaciones en función del Índice de Precios al Consumidor (IPC) y el índice de Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (RIPTE). En cambio, se confirmó la continuidad del bono de $70.000 para los jubilados que perciben el haber mínimo, el mismo monto adicional que se ha pagado desde marzo de este año.
La reforma vetada establecía un ajuste del monto mínimo a $285.000, con un pago extra del 8% para equiparar con la inflación acumulada, y una fórmula de actualización semestral que vinculaba las jubilaciones tanto al IPC como al RIPTE. Además, contemplaba un aumento único anual en marzo, basado en el 50% de la diferencia entre la variación salarial y la inflación. Sin embargo, el Ejecutivo optó por mantener la política actual de bonos extraordinarios en lugar de implementar estos cambios estructurales.
De acuerdo con el decreto 783/2024, que lleva la firma de Javier Milei, Guillermo Francos y Sandra Pettovello, los beneficiarios de este bono serán los titulares de prestaciones previsionales contributivas a cargo de la ANSES, aquellos que cobran la Pensión Universal para el Adulto Mayor, beneficiarios de pensiones no contributivas por vejez, invalidez, y madres de siete hijos o más, así como otras pensiones no contributivas y pensiones graciables. El bono también aplicará a quienes perciban un monto inferior o igual al mínimo garantizado y ajustará los montos para quienes superen este umbral, garantizando así una compensación adecuada.
Como resultado de la decisión del Gobierno, la jubilación mínima, actualmente en $234.540 después de un aumento del 4,03% por IPC de julio, se incrementará a $304.540 con la inclusión del bono. De igual forma, la Prestación Universal de Adultos Mayores (PUAM) se elevará a $257.632 y las Pensiones No Contributivas (PNC) se ajustarán a $234.178.