INSUBORDINACIÓN FUNDANTE VS. LA LEY DE BASES Y RIGI LIBERAL

Por Luis Gotte – La trinchera bonaerense

En su obra, Marcelo Gullo introduce el concepto de “insubordinación fundante”, donde describe el proceso mediante el cual las naciones, adoptando una actitud de insubordinación ante el pensamiento dominante de una época y a través de un impulso estatal eficaz, logran alcanzar un «umbral de poder» necesario para convertirse en actores internacionales independientes. Este «umbral de poder» es definido como el quantum de poder mínimo necesario por debajo del cual cesa la capacidad autonómica de una unidad política.

Recientemente, en Argentina, se han propuesto dos proyectos significativos: la Ley de Bases del Gobierno de Milei y el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI). Estos proyectos plantean una serie de reformas económicas y políticas que, nos llevará a una mayor subordinación al poder internacional, chocando directamente con el concepto de umbral de poder necesario para la insubordinación y la independencia nacional propuestos por Gullo.

Análisis comparativo Gullo-Milei

1. Ley de Bases del Gobierno de Milei

La Ley de Bases del Gobierno de Milei se enfoca en una profunda desregulación de la economía, reducción del gasto público y privatización de empresas estatales. Si bien estas medidas buscan fomentar la eficiencia económica y atraer inversiones extranjeras, también resultará en una mayor dependencia de capitales y mercados internacionales. Esto podría reducir la capacidad de Argentina para tomar decisiones autónomas, situando al país por debajo del umbral de poder descrito por Gullo.

2. Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI).

El RIGI propone una serie de beneficios fiscales y regulatorios para atraer grandes inversiones extranjeras. Aunque estas políticas pueden estimular la economía a corto plazo, también implicaría concesiones significativas a las corporaciones multinacionales, debilitando el control estatal sobre recursos estratégicos y políticas económicas. Este tipo de subordinación económica es precisamente lo que Gullo advierte, ya que limita la capacidad de un país para ejercer su soberanía y autonomía.

Las propuestas de Milei y el RIGI, al centrarse en la apertura económica y la atracción de inversiones extranjeras a costa de una mayor desregulación y privatización, corren el riesgo de situar a Argentina en una posición de dependencia estructural. Por lo tanto, choca con el umbral de poder necesario para la insubordinación fundante que Gullo argumenta es esencial para cualquier nación que aspire a ser un actor independiente en el escenario internacional.

Adoptar políticas que favorecen la subordinación económica y política tendrá varias consecuencias negativas:

a) La privatización y desregulación pueden llevar a que recursos clave estén controlados por intereses extranjeros.

b) La economía se vuelve más vulnerable a las fluctuaciones del mercado internacional y a las decisiones de corporaciones multinacionales.

c) El estado pierde margen de maniobra para implementar políticas que beneficien directamente a su población, al estar condicionado por compromisos con inversores extranjeros.

d) Las políticas de austeridad y desregulación pueden aumentar la desigualdad, generando una mayor conflictividad social.

En definitiva, para que Argentina pueda alcanzar y mantener un umbral de poder que le permita una verdadera insubordinación fundante, es esencial que se adopten políticas que promuevan la autonomía económica, el control sobre recursos estratégicos y la capacidad del estado para implementar políticas soberanas. Los proyectos como la Ley de Bases y el RIGI, que promueven una mayor apertura y dependencia del capital extranjero, obstaculizaría este objetivo. En lugar de fortalecer el poder autónomo de Argentina, corren el riesgo de perpetuar una subordinación estructural que contraviene los principios fundamentales necesarios para la independencia económica, la soberanía nacional y la justicia social, según la perspectiva del autor analizado.

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