Ambas medidas están hoy publicadas en el Boletín Oficial. Los aviones de origen norteamericano fueron diseñados en la década de 1970.
El Gobierno argentino, a través del Ministerio de Defensa, ha confirmado la adquisición de 24 aviones de combate F-16, junto con componentes y servicios asociados, por un valor superior a los u$s300 millones. Esta transacción, detallada en el Boletín Oficial, implica un desembolso de u$s301.200.000 destinado a Dinamarca, con un plan de pago distribuido en cinco cuotas que serán asumidas por el presupuesto de Defensa.
Los F-16, de fabricación estadounidense y diseñados en la década de 1970, poseen una serie de características que los hacen altamente efectivos en combate. Con una envergadura de 9,8 metros, una longitud de 14,8 metros y una altura de 4,8 metros, estas aeronaves pesan 8.936 kilogramos y pueden alcanzar velocidades de hasta 1500 mph (Mach 2 en altitud). Equipados con un sistema de control de vuelo fly-by-wire y sistemas de navegación de alta precisión, los F-16 destacan por su agilidad y capacidad de maniobra, así como por su capacidad para transportar una variedad de armas, incluidas bombas de 2000 libras y misiles AIM-9 y AIM-120.
Además de la adquisición de los aviones, el acuerdo con Dinamarca incluye la entrega de cuatro simuladores de vuelo, ocho motores y garantías de suministro de repuestos durante cinco años. También se prevé la capacitación tanto para pilotos como para mecánicos que operarán estas aeronaves, lo que garantiza un óptimo rendimiento y mantenimiento del sistema de armas.
Sin embargo, otro aspecto de la política de adquisiciones del Gobierno ha suscitado un velo de secretismo. Mediante el Decreto 370/2024, el presidente de la Nación, Javier Milei, y el ministro de Defensa, Luis Petri, han declarado «secreto militar» en relación con una operación contractual específica, cuyos detalles no han sido revelados. Este decreto, en consonancia con el Decreto N° 9390/63, otorga al organismo contratante la facultad de seguir el proceso sin estar sujeto a las disposiciones de publicidad y difusión habituales.
Aunque el Gobierno ha ofrecido detalles exhaustivos sobre la compra de los aviones F-16, la decisión de clasificar otra adquisición como secreto militar plantea interrogantes sobre la transparencia y la rendición de cuentas en el proceso de compras del Ministerio de Defensa. Los críticos han expresado preocupación por la falta de claridad en torno a este aspecto, subrayando la importancia de la transparencia en las transacciones de defensa en un contexto democrático.