En medio de la controversia suscitada por la propuesta de reinstaurar el impuesto a las Ganancias, el portavoz presidencial, Manuel Adorni, desató una serie de respuestas desconcertantes al ser cuestionado sobre la posición de los trabajadores y la conmemoración del Día del Trabajador.
Durante una maratónica respuesta, Adorni esquivó la pregunta sobre la postura de los trabajadores, afirmando que no se inmiscuye en la «mente de terceros». Además, defendió a los evasores fiscales, solicitando que no se los discrimine, y sorprendentemente declaró no tener «ningún mensaje» de condolencias para la familia de un joven fallecido mientras esperaba medicamentos contra el cáncer del Gobierno.
El vocero se enredó en su respuesta, perdiendo el hilo en múltiples ocasiones y mostrando irritación hacia los periodistas, llegando a pedir que no le pasaran el micrófono al entrevistador porque lo tenía «harto».
Cuando se le consultó sobre la marcha de la CGT del próximo 1º de mayo y la posible reinstalación del impuesto a las Ganancias, Adorni respondió de manera elusiva, aparentemente evadiendo el término «trabajador», afirmando que no se adentraba en la mente de terceros y sugiriendo consultar a los propios trabajadores.
Previo a esto, Adorni había sido interpelado sobre el caso del joven fallecido por falta de medicamentos contra el cáncer, a lo que respondió con una frialdad impactante al afirmar no tener ningún mensaje para la familia en duelo.
En cuanto a la defensa de los evasores fiscales, Adorni corrigió una pregunta que mencionaba a los «ricos» como héroes, argumentando que el presidente Milei no había utilizado esa palabra y sugiriendo al entrevistador informarse sobre temas impositivos. Continuó desviando la atención del tema principal, enfatizando que la ley de Ganancias establece que las operaciones en Argentina siempre tributan, sin discriminar entre ricos y otros contribuyentes.
Finalmente, Adorni intentó justificar la fuga de capitales como una reacción a un Estado históricamente confiscatorio, destacando la intención de proteger el patrimonio y minimizando la gravedad del acto al considerarlo una decisión personal más que un delito.
Las respuestas del portavoz presidencial generaron más confusión que claridad, revelando una postura ambigua respecto a temas cruciales como los impuestos y la atención sanitaria, y provocando críticas por su falta de empatía ante situaciones de sufrimiento humano.