El impacto del ajuste implementado por el gobierno de Javier Milei ha llevado a una caída sin precedentes en las compras de la canasta básica, dejando los carritos de supermercado casi vacíos y generando una crisis alimentaria inminente.
Los estragos del polémico ajuste impulsado por el gobierno de Javier Milei han llegado con furia a los supermercados, desencadenando un derrumbe en las compras de la canasta básica que ha dejado a los consumidores lidiando con carritos imposibles de llenar.
En tan solo dos meses, la cantidad de unidades vendidas por ticket ha experimentado una caída vertiginosa del 20%. Esto significa que aquellos que solían cargar 10 productos en su carrito del supermercado ahora se ven limitados a solo 8. La dramática disminución en las compras se refleja aún más en el hecho de que entre el 42 y el 45 por ciento de las transacciones de alimentos y bebidas se realizan actualmente con tarjetas de crédito, subrayando la angustiosa situación de los precios y el poder adquisitivo de los salarios.
Grandes supermercados se encuentran atónitos ante un fenómeno que se ha manifestado de manera impactante en un tiempo récord. Los comercios barriales, que ya venían sintiendo los efectos, ahora están siendo seguidos por los hipermercados en este colapso de consumo.
Según datos proporcionados por la Asociación de Supermercados Unidos (ASU), los rubros más afectados incluyen alimentos, con una caída del 7,2% en febrero. Desayunos cayeron un 5,3%, productos de limpieza un 9%, bebidas con alcohol un 18%, sin alcohol un 9%, y los productos refrigerados perdieron un 5% en unidades vendidas.
El análisis interno de los comercios señala una combinación letal de la liberación de precios y la pérdida del poder adquisitivo como los culpables de esta situación. Contrario a las expectativas, los precios de alimentos no eran considerados bajos antes de la liberación, y la consecuente subida ha llevado los costos a niveles comparables con las ciudades más caras del mundo.
El sector lácteo ha sido especialmente golpeado, con caídas significativas en la venta de yogures, quesos untables y leche en envase de cartón, que ahora alcanza precios exorbitantes de entre 1300 y 1500 pesos.
El uso masivo de tarjetas de crédito para la compra de alimentos, que ahora representa casi la mitad de la facturación en hipermercados, ha llevado a una situación en la que incluso pequeñas compras se financian con plásticos. Esto, según los expertos, indica una población agotada de efectivo, débito explotado y tarjetas de crédito al límite.
En este escenario, el presidente de la Cámara de Almaceneros de la Provincia de Buenos Aires, Fernando Savore, revela que la venta de lácteos en los barrios ha caído un alarmante 15% en febrero, destacando el impacto directo de los precios y la disminución del salario en el consumo. Savore también enfatiza que, entre enero y marzo, los lácteos han experimentado un aumento del 70%, volviéndose inaccesibles para muchas familias.
El panorama es desolador, y la incertidumbre sobre el futuro del acceso a alimentos básicos se cierne sobre los consumidores argentinos en medio de esta crisis generada por el controvertido ajuste económico de Milei.