El Gobierno, liderado por el presidente Javier Milei, busca apurar las negociaciones con los gobernadores antes de mayo, tratando de cerrar un «preacuerdo» que allane el camino hacia el «Pacto de Mayo» en Córdoba. La estrategia, que incluye convocar a los mandatarios provinciales «por grupo», ha generado tensiones, y el ministro del Interior, Guillermo Francos, intenta calmar las aguas asegurando que la ley ómnibus no es una condición para el acuerdo.
Este lunes, Milei se reunirá con sus funcionarios de confianza en Casa Rosada para discutir la estrategia y definir los próximos pasos. El plan consiste en negociar un paquete fiscal a cambio del respaldo de los legisladores provinciales al proyecto de ley ómnibus en el Congreso. Sin embargo, Francos y otros diputados sugieren que enviar las leyes «por separado» sería más efectivo.
Los gobernadores, entre ellos Martín Llaryora de Córdoba, esperan con incertidumbre y reclaman resoluciones esta semana. En medio de críticas al rumbo económico, algunos gobernadores expresan condiciones para apoyar el pacto, como Gustavo Sáenz de Salta, que exige la defensa del federalismo y el abandono de la «política de látigo y billetera».
El respaldo del gobernador Cornejo de Mendoza al Gobierno contrasta con las críticas de Martín Lousteau, presidente de la UCR, quien acusa a Milei de imponer condiciones y critica la falta de atención a temas educativos y de pobreza. La división en el radicalismo complica aún más el escenario.
Con el reloj de mayo avanzando, la incertidumbre y las tensiones aumentan, ¿logrará Milei un acuerdo histórico o caerá en la extorsión desmedida? La Rosada se juega su futuro político mientras los gobernadores evalúan sus posturas y el Congreso anticipa posibles obstáculos.