En un giro sorprendente, el papa Francisco ha manifestado abiertamente su desacuerdo con el modelo de gestión propuesto por el presidente Javier Milei, después de que cambios significativos en las políticas alimentarias para comedores populares y un drástico recorte en el Fondo de Inversión Social Urbano (FISU) generaran tensiones entre la Iglesia y el gobierno.
La relación aparentemente cordial entre Milei y Francisco, forjada durante una audiencia privada en el Vaticano el 12 de febrero, ha experimentado una transformación abrupta. El detonante principal fue el cambio en la política de distribución de alimentos a comedores populares, así como el recorte del FISU, dirigido a proyectos de barrios populares y lotes con servicios.
En un videomensaje dirigido a la inauguración de la sede del Comité Panamericano de Juezas y Jueces por los Derechos Sociales y la Doctrina Franciscana (Copaju), el papa instó a resistir los modelos «deshumanizantes y violentos», resaltando la importancia de decisiones políticas adecuadas, racionales y equitativas para garantizar la justicia social. Criticó la reducción del papel del Estado propuesto por el gobierno de Milei, sosteniendo que «el dios mercado y la diosa ganancia son falsas deidades que nos conducen a la deshumanización y a la destrucción del planeta».
La decisión de recortar los fondos para el FISU también afectó directamente a las tareas pastorales desarrolladas por los curas villeros en las barriadas populares. Milei desactivó el ingreso de recursos destinados a la atención de comedores comunitarios y procesos de integración urbana en asentamientos precarios. El obispo Gustavo Carrara, vinculado estrechamente con el papa, calificó la medida como una «equivocación grave» y solicitó la «intervención directa» del Estado en las villas y barriadas populares.
Otro elemento crucial en esta disputa es la figura de Juan Grabois, asesor laico papal para los movimientos populares mundiales. El recorte drástico del FISU, del cual Grabois tiene estrecha relación, fue interpretado como un golpe directo contra él. El Gobierno, por su parte, ha defendido la medida argumentando la búsqueda de transparencia en los fondos fiduciarios.
La tensión entre el presidente Milei y el papa Francisco no solo pone de manifiesto diferencias fundamentales en la visión sobre el papel del Estado y la justicia social, sino también un choque político que involucra a figuras clave como Grabois. La evolución de esta disputa captura la atención de la opinión pública, mientras se espera la reacción de ambas partes ante este inesperado enfrentamiento.