La Asociación de Trabajadores Pasivos de la República Argentina Respalda la Carta Abierta de un Jubilado a la Clase Política

La Asociación de Trabajadores Pasivos de la República Argentina (ATPRA) se suma a la voz de un jubilado que, a través de una carta abierta, dirige duras críticas a los partidos políticos y a los políticos argentinos. La misiva expone con contundencia el sentir de una generación que ha contribuido significativamente al desarrollo del país y que ahora reclama por sus derechos, en especial, una jubilación que les permita vivir con dignidad.

En la carta, el jubilado enfatiza que no están solicitando nada más allá de lo que les pertenece por derecho propio. Recuerda la ardua tarea de reconstrucción del país después de una larga dictadura, donde la generación actual de jubilados fue parte fundamental del proceso. Asimismo, señala que durante su vida laboral, no contaron con las ayudas sociales y planes que existen actualmente, siendo los hijos los que sostenían a la familia.

El jubilado destaca la responsabilidad asumida al cuidar de sus padres hasta el final de sus días, sin contar con las facilidades que hoy existen. Recuerda cómo sacaron adelante a sus familias en tiempos difíciles, trabajando incansablemente en pueblos y ciudades para construir la Argentina actual. No obstante, expresa su descontento al ver cómo la crisis económica ha afectado a sus hijos y nietos.

La carta también critica a los actuales representantes políticos, llamándolos a reflexionar sobre la situación del colectivo de jubilados. Se insta a los diputados a ponerse a trabajar de la misma manera que lo hicieron ellos en su tiempo, a revisar sus sueldos, pensiones vitalicias, viajes, dietas y gastos asociados. Se demanda una reducción de gastos, empezando por los propios legisladores.

El jubilado lamenta el tono agresivo y la falta de compostura en los debates políticos actuales, exigiendo respeto y educación en las discusiones. Se les pide a los políticos que demuestren con hechos que son dignos de la confianza depositada por la generación de jubilados. Advierte que, de no ser así, podrían encontrarse con sus padres en las calles, causándoles vergüenza.

La carta abierta resalta que la generación de jubilados es una generación de luchadores que no permitirá que se les silencie. Se hace un llamado a la clase política a actuar con responsabilidad y empatía, garantizando condiciones de vida dignas para los jubilados argentinos.

TEXTO DE LA CARTA:

«No estamos pidiendo nada que no sea ya nuestro.Todo lo que ven ahora alrededor de uds. lo hicimos nosotros. Levantamos un país que venía de una larga  dictadura. Tuvimos que estar curando heridas que no cicatrizaban, pero encontramos una manera de convivir con ellas. Ayudamos a nuestros padres hasta el fin de sus días. No había por entonces ni ayudas sociales, ni planes:  eran los hijos los que tiraban del carro. Sacamos adelante a nuestras familias con muchos niños y pocos medios. Trabajamos de sol a sol en pueblos y ciudades…»No estamos pidiendo nada que no sea ya nuestro.Todo lo que ven ahora alrededor de uds. lo hicimos nosotros. Levantamos un país que venía de una larga  dictadura. Tuvimos que estar curando heridas que no cicatrizaban, pero encontramos una manera de convivir con ellas. Ayudamos a nuestros padres hasta el fin de sus días. No había por entonces ni ayudas sociales, ni planes:  eran los hijos los que tiraban del carro. Sacamos adelante a nuestras familias con muchos niños y pocos medios. Trabajamos de sol a sol en pueblos y ciudades…

Y construimos la Argentina que hoy uds.  gobiernan como si fuera sólo de ustedes. Llevaron a nuestros hijos a una crisis económica, que nosotros hemos mitigado acarreando con nuestros nietos, compartiendo arroz y tallarines, «tejiendo» familia para que ellos no se desmoronaran en su desesperación.

*¡No tienen derecho a pedirnos más sacrificios!* 

Queremos tener lo que nos corresponde: una jubilación que nos permita vivir con  dignidad. Señores Diputados: pónganse a trabajar como hicimos nosotros y resuelvan los problemas. Revisen *todos sus sueldos y pensiones vitalicias*… Sus viajes, sus dietas, sus asesores, sus contratos añadidos en las comisiones. *Reduzcan gastos* empezando por uds. mismos. No salgan a la calle justo ahora en las manifestaciones, para hacer propaganda ante la próxima época  electoral. No utilicen el Congreso como si se tratara de un circo o de una comedia chabacana, con insultos, descalificaciones y chistes malos.  No nos hace ninguna gracia ver qué tono agresivo y de rabia contenida, utilizan uds. en sus debates. Se puede decir lo mismo con educación y guardando la compostura. Demuestren que son dignos de la confianza que les hemos depositado. Y si no lo hacen, se encontrarán con sus padres en la calle… ¡se les tendría que caer la cara de vergüenza!…

*Somos una generación de luchadores*. No van a poder callarnos la boca. Sería tremendo que tengamos que ser nosotros, de nuevo, los que tengamos que tomar al toro por los cuernos. Demuestren con hechos que uds. miran  este colectivo de jubilados y déjennos vivir dignamente, a estas alturas de la vida.»

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