Acerca de Salud y de Enfermos porteños y bonaerenses

Por Miguel Saredi

La reciente declaración de Jorge Macri, Jefe de Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, anunciando la priorización de la atención médica para los porteños en hospitales públicos, me genera preocupación y reflexión sobre la equidad en la distribución de recursos. La salud no debe ser motivo de divisiones ni discriminación, especialmente en tiempos de crisis como los que vivimos.

La polémica surgió a raíz de un video viral en el Hospital Argerich, donde pacientes bonaerenses demandaban atención. Sin embargo, la respuesta de Macri de priorizar la atención médica para los porteños en hospitales públicos plantea interrogantes sobre la equidad y solidaridad en la distribución de recursos en nuestra provincia.

Es esencial contextualizar este debate en el marco de la coparticipación. A pesar de ser la Provincia de Buenos Aires el hogar del 38% de los argentinos y contribuir con más del 35% del Producto Interno Bruto, recibe apenas un 22,6% de la coparticipación, generando una desigualdad preocupante. Además, es fundamental tener en cuenta que varios hospitales ubicados en la Ciudad son de carácter nacional. La cooperación y coordinación entre la Ciudad y la Provincia deberían ser esenciales para superar las dificultades actuales y garantizar la atención médica adecuada para todos los habitantes, independientemente de su lugar de residencia.

Teniendo en cuenta que la declaración de derechos que se encuentra en el Preámbulo de nuestra Constitución Nacional alcanza tanto a los argentinos como a los extranjeros, y por supuesto, a argentinos de todos los distritos. No pueden hablar de lucro ni de plata cuando está en juego la vida de familias, chicos, y personas. Solo lo pueden hacer quienes deshumanizan la política y la administración.

Es un discurso fácil, barato, y tilingo, que incluso sugiere tintes de segregación y racismo. Es clara la discriminación implícita en las palabras de Jorge Macri hacia otros compatriotas, simplemente por el lugar donde residen, y añade una capa de injusticia a la discusión. Lo lamento, porque ha sido diputado provincial e Intendente bonaerense, y sabe que no es verdad lo que plantea; el mismo ha hablado sobre esta injusta discriminación. Si hay un lugar donde han estigmatizado con discursos de odio a sus vecinos y habitantes, es La Matanza.

El Discurso de odio en la Argentina es muy usado en la política, afecta a comunidades pobres, migrantes y mujeres. Han elegido lugares como La Matanza con mensajes que promueven, incitan o legitiman la discriminación y la deshumanización. Estos comentarios no solo perpetúan la división entre porteños y bonaerenses, sino que también alimentan la enfermedad del odio y la indiferencia.

Aunque nos falten cosas, son muchos más sanos miles de vecinos del conurbano y de mi Matanza, que ayudan a criar el hijo de sus vecinos, o tienen el corazón abierto para quienes vienen de otras tierras; que aquellos enfermos de competitividad y de crueldad, así como las ideas liberales que se han insertado en el corazón porteño.

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