A partir del lunes, el gobierno ha levantado las restricciones que prohibían la exportación de cortes populares de carne bovina, generando un debate sobre cómo afectará esta medida a los precios y al mercado interno. Las regulaciones previamente establecidas por la administración de Alberto Fernández, a través del decreto 911/21, limitaban la exportación de cortes como asado, vacío, falda, matambre, tapa de asado, nalga y paleta. La decisión ha llevado a una serie de opiniones divergentes entre analistas del sector.
Según Juan Carlos Maceira, director de la licenciatura en tecnología de los alimentos en la Universidad Nacional de Hurlingham, la medida influirá en los precios al eliminar la competencia de los frigoríficos habilitados para exportar, pero que anteriormente estaban restringidos en la venta de estos cortes al exterior. Maceira sostiene que, aunque estos cortes no llegaban a las carnicerías locales, la eliminación de la competencia supermercadista afectará a los consumidores, ya que las carnicerías podrían incrementar los precios al no tener que competir con los supermercados.
En 2023, se exportaron 920,000 toneladas de carne por un valor cercano a los 2700 millones de dólares. Mario Ravettino, presidente del Consorcio de Exportadores ABC, estima que la liberación de los 7 cortes prohibidos podría agregar un 8.7 por ciento adicional a las exportaciones, aproximadamente 80,000 toneladas. Esto llevaría a una reducción en la demanda interna, estimada en 2 millones de toneladas, afectando a los frigoríficos consumeros.
Alberto Williams, presidente de la Asociación de Propietarios de Carnicerías de CABA, coincide con la perspectiva de Maceira al afirmar que el consumo de carne ha disminuido significativamente en las últimas semanas, llegando en algunos casos a una contracción del 30 por ciento.
Maceira proyecta que los precios continuarán aumentando en 2024, siguiendo la tendencia de devaluación e inflación, con la exportación representando un mayor porcentaje de la producción total. En 2023, el 72 por ciento de la producción fue destinado al mercado interno, mientras que el 28 por ciento se exportó. Este año, según las estimaciones, se espera que el 62 por ciento se destine al mercado externo y el 38 por ciento se exporte.
Javier Preciado Patiño, director de RIA Consultores, atenúa el impacto en los precios al destacar que el consumo principal de los argentinos proviene de carnicerías y de animales que no se exportan masivamente. Destaca que el tipo de cambio es un factor crucial y plantea la posibilidad de que una caída en la faena aumente la presión entre la exportación y el mercado interno. La situación continuará siendo objeto de seguimiento y debate en el sector cárnico argentino.