Últimas horas para las alianzas políticas: negociaciones en secreto y cambios en el horizonte

Este miércoles a medianoche expira el plazo para la presentación de alianzas políticas, reglamentos, requisitos y avales, y el ambiente peronista se ve envuelto en negociaciones frenéticas y hermetismo absoluto. Además de formalizar las alianzas partidarias, se deben establecer las reglas para conformar la junta electoral, determinar los requisitos mínimos y los avales necesarios. También se espera un cambio en la denominación de la alianza, que muy probablemente dejará de ser el Frente de Todos.

En su afán por cerrar los acuerdos, Gildo Insfrán, presidente del Congreso del PJ, ha recorrido despachos oficiales en Buenos Aires en busca de ultimar detalles. Entre sus encuentros se destacó su visita a Aníbal Fernández, quien trabaja en la campaña de Daniel Scioli. Por otro lado, se rumorea que en el Senado tuvo lugar una reunión entre la vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el ministro de Economía Sergio Massa y el ministro del Interior, Eduardo «Wado» de Pedro, quien también se perfila como uno de los posibles candidatos presidenciales. Sin embargo, desde estos sectores no se confirmaron los encuentros y se enfatizó que aún no se ha definido quién será el candidato. A pesar de ello, la presión de todos los espacios para lograr un candidato de unidad sigue aumentando. Además de la carta de 13 gobernadores, la CGT se sumó a este pedido, expresando: «Cuando el peronismo se mantuvo unido, ganó las elecciones».

El reglamento que se presentará a último momento deberá establecer las reglas para las posibles elecciones primarias (PASO), a pesar de que posteriormente se decida no llevarlas a cabo. Es fundamental sentar las bases regulatorias en caso de que se realicen. Se determinarán las condiciones para la presentación de listas y el proceso que seguirán las PASO. Posteriormente, el 24 de junio, se darán a conocer oficialmente los nombres de los candidatos y sus respectivos avales. Además, se deberá presentar el nombre de la alianza y los partidos que la conforman.

Las discusiones giran en torno a varios puntos clave. Por un lado, se debate sobre el piso necesario para participar en las elecciones. Máximo Kirchner, líder de La Cámpora, había sugerido un piso del 40%, mientras que el sector vinculado al Presidente y a Scioli solicitaba un piso del 10% o 15%. No obstante, pareciera que se alcanzaría un acuerdo en torno al 30%. Además, para la integración de las listas, se propone utilizar un sistema de mayorías y minorías en lugar del sistema D’Hondt, como se pretendía desde Casa Rosada. Si un candidato que no resulta ganador supera el piso del 30%, podría ocupar los puestos a partir del undécimo lugar y, si alcanza el 40%, obtendría una distribución más favorable. «Aquellos que se preocupan por el piso son conscientes de que están destinados a perder», arengan desde los partidos identificados con la vicepresidenta y Massa.

Otro tema de preocupación es el de los avales. En el reglamento del Frente de Todos presentado en 2019, se especificaba que los avales para las candidaturas nacionales debían incluir al menos un 50% de afiliados al Partido Justicialista, y el restante 20% debía provenir de afiliados a los otros partidos integrantes del Frente. En esta ocasión, se está trabajando para que ese 20% esté compuesto por los siguientes partidos, en orden de importancia después del PJ: el Frente Renovador, el Frente Grande, el Partido de la Victoria, Nuevo Encuentro y Kolina. Estos espacios difícilmente prestarán sus avales a la lista de Scioli.

La intención del kirchnerismo y del massismo es desalentar las PASO. Si el piso es alto, resultará poco alentador participar, especialmente para aquellos que en diferentes distritos acompañarían a Scioli. Desde estos sectores argumentan que no se trata de una maniobra tramposa, ya que «si alguien quiere ser el candidato del espacio, todos los partidos que lo conforman deben avalarlo». Sin embargo, se espera que el reglamento sea más exigente y que los requisitos se endurezcan, aunque no de manera fraudulenta. El aumento de los pisos también afectará la distribución posterior de los cargos, lo que lo hará menos atractivo.

«Debemos ser exigentes, ya que las PASO no pueden convertirse en un festival en el que cualquiera se presente. Debería haber, como máximo, dos fórmulas y ser lo más limitado posible», enfatizan desde estos sectores.

Otro requisito importante, en línea con lo adelantado por Máximo Kirchner, será la presentación de listas propias en todas las categorías. Los precandidatos a legisladores nacionales, por ejemplo, solo podrán adherirse a una lista de gobernador. «No podrán estar en ambas listas, deberán elegir una. Aquellos que no participen en el armado de Cristina y Massa no podrán unirse a la boleta de Axel, en caso de que él sea el candidato a gobernador. Todos deberán jugarse», destacan desde este sector.

Desde los espacios vinculados a la vicepresidenta explican que, aunque los candidatos aún no se han definido, seguirán buscando evitar las PASO. El reglamento será diseñado para desalentarlas en lugar de promoverlas. Si pueden ganar con Wado, Axel será el candidato en la provincia. Si no, Massa o Axel podrían competir por la presidencia, mientras que Wado o Máximo, quien lleva el apellido Kirchner, se postularían en la provincia. Se ha especulado con la posibilidad de que Malena Galmarini sea candidata a vicegobernadora, aunque ella buscará la intendencia de Tigre. Otro miembro del Frente Renovador, Cecilia Moreau, también se menciona para ese cargo, pero desplazaría a Verónica Magario y, en consecuencia, a La Matanza del control del Senado provincial. Todo esto está por verse.

Mientras tanto, en el sciolismo confían en que las PASO se llevarán a cabo y resaltan que nadie complicará la presentación de su lista. «Existe el temor de que ocurra lo mismo que sucedió con Florencio Randazzo. Nadie quiere cometer errores ni autolesionarse. En lugar de generar fugas hacia otros espacios, es preferible tener una interna. Si un sector se separa, todos perderemos», afirman en este sector oficialista. Aclaran que no desean romper todo, pero sí competir. «Si volvemos a ser un gobierno de coalición, esta vez debe quedar claro cuántos votos tiene cada uno», repiten.

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