Lula: “Me considero un ciudadano que ha vivido un proceso de resurrección. Me intentaron enterrar vivo y aquí estoy” | El candidato de izquierdas obtiene el 50,83% de respaldo frente al 49,17% del ultraderechista | La izquierda de América Latina recibe a Lula con los brazos abiertos.
Lula da Silva ha ganado las elecciones a la presidencia de Brasil. El líder de la izquierda brasileña ha obtenido un 50,83% de los apoyos y adelanta por algo más de punto y medio a Bolsonaro, con un 49,17%. La diferencia es de casi dos millones de votos. “Me considero un ciudadano que ha vivido un proceso de resurrección. Me intentaron enterrar vivo y aquí estoy”, ha dicho en su primera comparecencia tras los resultados. Los presidentes progresistas de América Latina han festejado ya el regreso de Lula a la presidencia. “Lula, alegría”, ha escrito el presidente chileno Gabriel Boric. Casi 124 millones de personas han votado entre dos modelos de país. En el Estado de São Paulo, motor económico de Brasil y principal colegio electoral del país, ha ganado el candidato de Bolsonaro, Tarcísio de Freitas. Los seguidores de Lula concentrados en la avenida Paulista frente al Museo de Arte de São Paolo para festejar la victoria.
Lula: «Me intentaron enterrar vivo y aquí estoy»
El presidente electo de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, ha considerado en su primer discurso tras certificarse su elección que la suya es una «historia de resurrección política». «Intentaron enterrarme vivo», ha dicho, refiriéndose a su condena de cárcel por corrupción, posteriormente anulada por el Tribunal Supremo. «Y aquí estoy».
«Llegamos al final de una de las elecciones más importantes de la historia. Unas elecciones que colocaron dos proyectos opuestos de país y que hoy tuene un único vencedor: el pueblo brasileño», dijo Lula da Silva, una hora después de los resultados, ante una multitud de seguidores que inundan la avenida paulista. «El pueblo brasileño demostró que desea mucho más que decir que tiene hambre, que su salario no le llega, que le falta educación, que no tiene futuro. El pueblo brasilero quiere vivir bien».