La implementación del programa educativo +ATR ha generado controversia en los ambientes escolares: si bien desde los gremios se reconoce que permitirá recuperar algunos de los contenidos perdidos, también indican que se podría haber implementado con anterioridad y que, lisa y llanamente, su puesta en funcionamiento responde a cuestiones puramente electorales.
En la actualidad, el programa ya se encuentra en funcionamiento en Bahía Blanca, pero por ahora solo se hace en contraturno; de los sábados todavía no hay noticias ni miras de que se vaya a habilitar en la brevedad. Por el momento, la distribución de estas clases depende de los docentes que ocupen el cargo y de la disponibilidad de los alumnos, así como de las actividades extracurriculares; para esto, se crea la figura de coordinadores, que tampoco se han designado en su totalidad.
Los cupos en las escuelas secundarias están cubiertas en un 90%, mientras que en el nivel primario el porcentaje es menor. Las inscripciones, se aclaró, permanecerán abiertas hasta que no se completen todos los cupos. En principio, solo podrían acceder a ellos aquellos docentes que no tengan ningún cargo o que bien tengan uno solo.
El problema tiene también que ver con los auxiliares: si bien se habilitó un registro para maestros y profesores, no se hizo lo mismo con quienes tienen que llevar a cabo la limpieza de las aulas y los espacios a utilizar. Es decir, cuestiones vinculadas con la sanitización en tiempos de pandemia no están contempladas.