Provincia de Buenos Aires: porteñismo Vs. bonaerenses

Se denomina «porteños» a los ciudadanos de una región geográfica determinada, los que nacieron y viven dentro de la Av. Gral. Paz. Este término es utilizado para responsabilizar de casi todos los males de la Argentina: “por culpa de los porteños”.

Sería injusto seguir sosteniendo aquella expresión, la misma escapa a la realidad. Aunque sí debemos considerar la presencia de una ideología que se ha centrado en aquella geografía, a la que llamamos: «porteñismo», que va más allá de la cosmovisión del mismo porteño. Ella emerge como resultado de la riqueza que el puerto de la Ciudad del Buen Ayre fue generado a un sector del patriciado rioplatense con el intercambio económico con las Islas Británicas, y su subordinación.

Este sector es anterior al nacimiento de nuestra Patria. Brota tibiamente durante la época del Virreinato, adquiere gran poder durante el nefasto gobierno de Rodríguez y con la presidencia de Rivadavia, llegando a su consolidación definitiva con Mitre, a fines del S.XIX. Desde ahí, en adelante, manipularán, a partir de su poder económico, los hilos de la política argentina a través de los gobernantes que surgen de su propio núcleo. Aquellos que les son antagonistas serán derrocados. Sus objetivos es incrementar sus riquezas y, su único interés es el dinero. Nunca constituyeron una burguesía nacional, como tampoco despertó en ellos un real interés por una Argentina Justa Libre y Soberana.

Es el “unitarismo” disfrazado de Federalismo. Es el triunfo del ideario mitrista, antihispanista y pro-británico, por sobre la filosofía federal de nuestros Estados Federativos (Provincias). El “porteñismo” encarna un poderoso sector socio-económico con su propia cosmovisión de la Argentina, con su propia ideología política, económica, social, cultural y modismos al hablar. Donde la Argentina es conducida desde la misma Ciudad del Buen Ayre, porque ella concentra el poder económico, y el poder político queda subordinado al mismo. Una “ciudad-Estado” en una Argentina federal de letra muerta.

Por lo tanto, tenemos dos modelos de desarrollo político-económico: uno de Patria Grande, nacional, federal y argentino; y, el otro de patria chica, «porteño», centralista y pro-británico.

Este porteñismo, que se ha beneficiado a través del puerto, tiene un socio histórico, definido como la “oligarquía argentina” representados por la burguesía, antinacional y conservadora, provinciana. Estos sectores tienen un punto en común: el sostenimiento de un formato agroexportador a expensas de un desarrollo industrial (recodemos las peripecias del Gral. Savio y las políticas industrialistas del gobierno del Gral. Juan Perón que fueron rechazadas por aquellos grupos económicos). Esta situación perjudicó a los mismos entes federativos (provincias) que requerían de las “chimeneas” para generar empleos y producción. Por el contrario, la Capital argentina, llamada “federal”, cuenta con una economía propia, que le da sustentabilidad y sostenibilidad.

Lo llamativo de este escenario es que, una gran parte de los presidentes argentinos provienen de nuestros Estados Federativos, sin embargo, NUNCA desarrollaron o intentaron desplegar un Sistema Federal de Gobierno. Como también es cierto que, el Poder Público Ejecutivo Provincial tampoco presionaron demasiado para que el Federalismo sea una realidad efectiva. No cumplen con el mandato del art. 1 de la Constitución Nacional.

Es evidente que los Poderes Públicos Federales, como los Federativos, están muy condicionados por la ideología porteñista. Tal es así que, la relación del porteñismo y la concepción de la oligarquía argentina han terminado ensamblándose perfectamente con la dirigencia política, a tal punto que se cuidan mutuamente. Se protegen las espaldas, hasta permiten que “ciertos” políticos sean partes de sus grandes negocios. Una demostración de ello es que el presidente Carlos Menem fuese convertido en una especie de “Johnny Bravo” y el Kirchnerismo en un mesianismo redentor. Lo único que no hace el “poder” es pagar traidores: los federales Alem y Perón lo fueron.

En el resto del Estado Federativo de Buenos Ayres sobreviven los bonaerenses. Somos paisanos no muy diferentes al cordobés, el salteño, al correntino o el entrerriano. Tenemos una propia cultura surera, muy arraigada a la tierra y la tradición. Con principios y valores aún fuertes, decires y saberes que se insertan en nuestra música y versos. Caritativos y nos hermanamos antes que amigarnos. Gente de trabajo, de empuje, sacrificios, de manos y rostros gastados. Sin embargo, las actuales políticas de los últimos gobiernos han sumergido todas estas virtudes del pueblo bonaerense, puesto que las nuevas generaciones de jóvenes descreen y rechazan todo esto…se impone la falsa cultura del hedonismo, el placer y la vida tranquila: el Estado proveerá.

Han despoblado nuestra región surera, vaciado de infraestructura. Hay mucha tierra en pocas manos. Y países, como China, deseosos y gustosos de arrendarlas a beneficio de las necesidades de su pueblo. Mientras el nuestro se encuentra amontonado en el Conurbano, un «limbo» que está atado al capricho «porteñista», que no logra una definición clara de su identidad, porque no se identifica como «bonaerense» y, mucho menos porteños. Tal vez sea momento que se organicen como un nuevo Estado Federativo, una nueva provincia.

La idiosincrasia “porteñista” siempre fue de diferenciarse de los bárbaros (los provincianos), puesto que se autoperciben civilizados. Palabra que seduce a todos nuestros políticos que han quedado atrapados en sus redes. Creen ser “la reina del Plata”, pero no se reina sin súbditos. Necesitamos forjar una nueva conducción política: bonaerense, federal y comunalista (un Estado Comunal que piense en su pueblo y no en las necesidades políticas de La Plata).

LuisGotte.com
La Trinchera Federal

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