La discusión sobre quién controla y explota el uso de la traza navegable del Río Paraná no sólo es un debate sobre dragado y balizamiento, también debe implicar hablarnos entre todos nosotros sobre un PROYECTO DE NACIÓN que comprenda el control de Comercio exterior, las mercaderías que entran y salen del Río Paraná y los delitos que allí se cometen: criminalidad económica, contrabando, evasión fiscal, trata de personas y narcotráfico.
Distintos estudios económicos aseguran que la “fuga” de divisas por el río sería cuantiosa. Entro otros, uno realizado por Naciones Unidas según el cual la Argentina pierde por año el 4 % de su PBI por falta de controles a las cargas de los barcos, 21 mil millones de dólares. Y en esto no seamos inocentes, el poder político también va «prendido» en este faltante.

Si no ponemos la mirada sobre el control de ese comercio exterior, sobre que las empresas transnacionales no evadan los recursos que la Argentina requiere para salir adelante, sería seguir apostando al fracaso como Nación. La Argentina figura entre los cinco países del mundo más afectados por la pérdida de ingresos fiscales a manos de las empresas transnacionales y por la inacción del poder político.
Por otro lado, este es otro ejemplo con el que nos golpea la realidad: el MERCOSUR HA MUERTO. Es momento en que debemos ampliar el concepto de SOBERANÍA, ya no pasa por la PATRIA, por el contrario, debemos vernos, o debería ser así, como una PATRIA GRANDE defendiendo los intereses del conjunto de nuestras naciones hermanas. Son ellas las que debieran estar en una mesa de diálogo hablando del futuro de la mal llamada “hidrovía” del Paraná, son ellas las que debieran ejecutar políticas en conjunto para la navegabilidad y control del comercio interno como internacional. Es lograr un frente en común contra las presiones foráneas -europeas y china-. Ampliemos nuestros espíritus y nuestro campo de visión, porque solos no podremos. Juntos llegaremos donde queramos.
Luis Gotte
La pequeña trinchera