La especialista ambiental Cecilia Sustersic apuntó contra el sistema que se utiliza en el sur mendocino y reveló una presentación judicial contra el Ejecutivo provincial por un temporal devastador ocurrido en enero de 2025
Un nuevo capítulo se abrió en la discusión sobre la intervención artificial del clima en Argentina. La referente en temáticas ambientales Cecilia Sustersic expuso una fuerte advertencia sobre la llamada siembra de nubes y confirmó que existe una denuncia formal contra el Gobierno de Mendoza por sus consecuencias.
La licenciada en Comunicación Social, docente radicada en San Luis e integrante de las organizaciones Cielos Limpios en América Monitor Ambiental (CLAMA) y Movimiento Interprovincial por el Agua del Cielo (MIPAC), sostuvo en declaraciones radiales que la práctica no es nueva y que los cuestionamientos llevan casi tres décadas.
Según detalló, distintos colectivos vienen organizando acciones públicas desde finales de los 90 para alertar sobre la alteración de la atmósfera mediante la dispersión de sustancias que consideran nocivas para el suelo, el agua y los ecosistemas.
Sustersic puso en duda la utilidad del sistema. Señaló que investigadores vinculados al CONICET han advertido sobre su escasa capacidad para evitar el granizo y, por el contrario, remarcan que puede provocar el efecto inverso: la potenciación de los fenómenos tormentosos, con la aparición de piedras de gran tamaño y eventos de mayor violencia.
La técnica, explicó, consiste en la inyección de yoduro de plata en núcleos de tormenta. La dispersión se realiza a través de bengalas y cartuchos que son arrojados desde aeronaves especialmente equipadas o desde generadores en tierra. La maniobra, aseguran desde el sector, está ampliamente registrada en videos y en testimonios de los propios pilotos.
El marco normativo que sostiene estas operaciones tiene larga data en Cuyo. En Mendoza rige la Ley 6.638, que creó el Programa Provincial de Investigaciones técnico-científicas aplicadas al diagnóstico y modificación artificial del tiempo atmosférico y habilitó la lucha activa antigranizo mediante aviones. A nivel nacional, el escenario se flexibilizó a partir de julio de 2024, cuando el Decreto 599/2024 incorporó la modificación artificial del tiempo como actividad de trabajo aéreo, reglamentación que fue complementada en mayo de 2026 por la ANAC mediante la Resolución 313/2026.
En paralelo, una investigación periodística reciente identificó a seis firmas que sumaron a su objeto social la siembra de nubes: South American Weather Consultants, Lindera, Pacific Ocean, PS Logística y Servicios, Regional Air Aviation Services y Sundown Jet. Se trata de sociedades con operaciones aeronáuticas que ahora pueden ofrecer servicios meteorológicos.
El eje de la denuncia más reciente es un temporal extremo que golpeó a San Luis en enero del año pasado. De acuerdo al relato de Sustersic, todos los aviones que prestaban servicio para los municipios de San Rafael y General Alvear intervinieron sobre esa misma masa de aire.
«La trabajaron durante horas, era tan gigante que no la pudieron detener. Los mismos pilotos reconocieron que se les había ido de las manos», sostuvo la especialista, quien aseguró que esa tormenta derivó en un tornado que llegó a territorio puntano con una fuerza descomunal y provocó daños severos.
El operativo cuestionado está a cargo del consorcio A Fondo Group, integrado por la firma local Aerotec, Weather Modification Inc. e ICE Cristal Engineering, que utiliza aeronaves Beechcraft B200 Super King Air con radar meteorológico y sistemas de bengalas. Solo en la campaña 2024-2025 del sur mendocino, la Municipalidad de General Alvear informó 61 vuelos, 127 horas acumuladas y 45 núcleos de tormenta sembrados.
Mientras la Legislatura mendocina debate nuevamente el financiamiento del sistema, con pedidos de partidas de mil millones de pesos para 2027, las organizaciones socioambientales insisten en que la prioridad debe ser evaluar el impacto ambiental y la efectividad real de una práctica que, según advierten, transforma un fenómeno natural en un riesgo potenciado.