Massa entre la reconstrucción del peronismo y unas vacaciones en Barbados en un jet privado

Apenas dos días después de participar de una cumbre con Kicillof, Máximo Kirchner y gobernadores peronistas para discutir el escenario político hacia 2027, Sergio Massa viajó al Caribe junto a Malena Galmarini y amigos. El traslado principal se realizó en un Gulfstream G500 vinculado al empresario Francisco De Narváez.

La agenda de Sergio Massa quedó atravesada por dos escenas muy diferentes en apenas 48 horas. Primero, el exministro de Economía volvió a ocupar un lugar en una mesa de dirigentes que busca encontrar puntos de coincidencia dentro del peronismo y delinear una estrategia hacia las elecciones de 2027. Después, dejó Buenos Aires para pasar varios días en Barbados junto a su esposa, Malena Galmarini, y un grupo de allegados.

La proximidad temporal entre ambos acontecimientos volvió a poner el foco sobre el dirigente del Frente Renovador, que en las últimas semanas comenzó a recuperar protagonismo en las conversaciones destinadas a reorganizar al peronismo y construir una alternativa política frente al gobierno de Javier Milei.

Una mesa para discutir el futuro del peronismo

El 11 de agosto, Massa participó de un encuentro reservado en el Hotel Emperador, en la Ciudad de Buenos Aires, junto a Axel Kicillof, Máximo Kirchner, Ricardo Quintela, Gildo Insfrán y Gerardo Zamora, entre otros referentes del espacio.

La reunión reunió a dirigentes provenientes de distintas vertientes del justicialismo y tuvo como uno de sus principales objetivos avanzar en una estrategia común frente al oficialismo nacional y comenzar a ordenar el escenario de cara a 2027. Entre los temas que atravesaron las conversaciones apareció también la discusión sobre el futuro de las PASO y la necesidad de construir un espacio opositor con mayor capacidad de articulación.

La fotografía política adquirió particular relevancia por la diversidad de dirigentes presentes. Kicillof y Máximo Kirchner representan sectores centrales del peronismo bonaerense y nacional, mientras que Quintela, Insfrán y Zamora expresan estructuras territoriales de fuerte peso en sus respectivas provincias.

El encuentro se produjo, además, en un momento en el que distintos sectores del justicialismo comenzaron a activar contactos para evitar una dispersión electoral y discutir mecanismos de unidad. En paralelo, el Frente Renovador de Massa volvió a desplegar actividad territorial y tenía previsto avanzar en La Rioja con una reunión de dirigentes de distintas provincias y un encuentro con Quintela.

De la mesa política al Caribe

Dos días después de aquella reunión, el jueves 13 de agosto, Massa y Galmarini emprendieron un viaje hacia Barbados acompañados por un grupo de amigos.

Según información basada en registros aeronáuticos y migratorios difundida en los últimos días, la comitiva estuvo integrada por siete personas y partió desde Montevideo a las 6.40 de la mañana con destino a Bridgetown, capital de Barbados. El tramo principal se realizó a bordo de un Gulfstream G500, matrícula N922DN, vinculado al grupo empresario de Francisco De Narváez.

La logística del traslado incluyó previamente un vuelo desde San Fernando hacia Montevideo. De acuerdo con los registros difundidos, el avión que llevó a los pasajeros hasta Uruguay regresó posteriormente a Buenos Aires, mientras que el Gulfstream utilizado para el tramo hacia Barbados volvió ese mismo día sin pasajeros.

La estadía se extendió durante aproximadamente una semana y tuvo, según la explicación brindada por el entorno de Massa, un motivo estrictamente personal: celebrar los 30 años de matrimonio de la pareja.

La explicación sobre el jet privado

La utilización de la aeronave vinculada a De Narváez generó atención por tratarse de un avión ejecutivo de alta gama y por la cercanía temporal con la reunión política del Hotel Emperador.

Desde el entorno de Massa señalaron que el empresario invitó al matrimonio como parte del festejo por sus tres décadas juntos y remarcaron que existe una amistad de aproximadamente 16 años entre De Narváez y la pareja.

Algunas estimaciones difundidas en medios ubicaron el valor de mercado de una operación de estas características en torno de los US$400.000, aunque se trata de una estimación sobre el costo comercial del servicio y no de una cifra confirmada como gasto efectivamente abonado por Massa o Galmarini.

Ese matiz resulta relevante: la versión transmitida por los allegados al exministro sostiene que el traslado formó parte de una invitación personal de De Narváez, por lo que no corresponde presentar la estimación del valor del vuelo como un desembolso realizado por Massa.

Un viaje privado en medio de una nueva etapa política

El contraste entre ambos acontecimientos explica buena parte del interés que generó la información.

Por un lado, Massa volvió a sentarse junto a referentes de distintas corrientes del peronismo en un momento en que el espacio intenta reconstruir consensos y definir una estrategia para los próximos años. Por otro, pocas horas después, protagonizó una actividad completamente ajena a la agenda partidaria, al viajar al Caribe para una celebración familiar.

La secuencia también vuelve a poner en discusión el vínculo de Massa con empresarios de su entorno y la exposición pública que pueden adquirir determinadas actividades privadas cuando coinciden con una etapa de fuerte movimiento político.

En este caso, la explicación oficial del entorno del dirigente apunta a un festejo personal por el aniversario de la pareja y niega cualquier relación entre el viaje y la actividad política. La estadía en Barbados fue presentada como privada y sin compromisos partidarios.

Massa vuelve a aparecer en el tablero de 2027

Más allá del viaje, el dato político de fondo es el regreso de Massa a las conversaciones de mayor nivel dentro del peronismo.

El Frente Renovador comenzó a reactivar su estructura territorial y a participar de reuniones con dirigentes de distintos sectores. En La Rioja, por ejemplo, el espacio tenía previsto reunir referentes de seis provincias con la intención de avanzar en un esquema de articulación y acercamiento con Ricardo Quintela.

La discusión recién comienza y todavía no existe un liderazgo definido para el proceso electoral de 2027. Sin embargo, la presencia de Massa en las reuniones con Kicillof, Máximo Kirchner y varios gobernadores confirma que el exministro busca conservar un lugar dentro de la conversación nacional del peronismo.

Así, en apenas dos días quedaron expuestas dos facetas de su actualidad: la del dirigente que participa de las conversaciones destinadas a reconstruir una alternativa electoral y la del político que, fuera de la agenda pública, mantiene una intensa vida personal vinculada a su círculo de familiares, amigos y empresarios.

La combinación de ambas escenas volvió a colocar a Massa en el centro de la atención política, precisamente cuando el peronismo comienza a definir cómo enfrentará el nuevo ciclo electoral.

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