El peronismo comenzó a mover fichas para reconstruir una alternativa nacional y apunta a reincorporar a los gobernadores de Catamarca y Tucumán, pese a sus diferencias con la conducción partidaria y su diálogo con la Casa Rosada.
El reordenamiento del peronismo de cara a las elecciones presidenciales de 2027 abrió una nueva etapa de conversaciones internas. Luego de la reunión que reunió a dirigentes de distintos sectores del Partido Justicialista, comenzó a tomar fuerza una estrategia destinada a ampliar el espacio y recuperar a dos gobernadores que, aunque mantienen su identidad peronista, desarrollaron durante los últimos años un vínculo fluido con el gobierno de Javier Milei: Raúl Jalil, de Catamarca, y Osvaldo Jaldo, de Tucumán.
La intención de distintos referentes del PJ sería evitar que ambos mandatarios queden fuera del armado nacional que se intenta construir para 2027. La discusión adquiere especial relevancia porque tanto Jalil como Jaldo conservan peso territorial, capacidad de negociación parlamentaria y conducción política en sus respectivas provincias.
El acercamiento, sin embargo, no aparece exento de diferencias. En los últimos meses, ambos gobernadores se caracterizaron por sostener una relación institucional cercana con la administración nacional y por acompañar determinadas iniciativas impulsadas desde la Casa Rosada. Esa postura generó cuestionamientos dentro de sectores del peronismo que buscan establecer una oposición más definida frente al oficialismo.
Una estrategia para ampliar el espacio
La reunión de dirigentes peronistas realizada durante agosto tuvo como uno de sus principales objetivos comenzar a coordinar posiciones políticas y legislativas y, al mismo tiempo, avanzar en una estrategia común para el próximo turno electoral. En ese contexto, la discusión sobre las PASO volvió a ocupar un lugar central.
El oficialismo nacional impulsa cambios en el sistema electoral que incluyen la eliminación de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias. Frente a esa iniciativa, distintos sectores del peronismo plantearon la necesidad de mantener mecanismos que permitan ordenar las candidaturas y resolver las diferencias internas.
La posición de Jalil, en particular, presenta matices respecto de la conducción partidaria. El gobernador catamarqueño había expresado públicamente su respaldo a eliminar las PASO y sostuvo que las candidaturas deberían resolverse dentro de los propios partidos. Al mismo tiempo, ratificó su pertenencia al PJ y descartó incorporarse a La Libertad Avanza.
Jaldo, por su parte, también mantuvo una relación de diálogo con el Gobierno nacional, aunque durante julio expresó reparos frente a la reforma electoral y cuestionó la eliminación de las primarias. Su postura mostró que el vínculo institucional con la Casa Rosada no necesariamente implica acompañamiento automático a todas sus iniciativas.
Los contactos para recuperar a los gobernadores
Dentro del nuevo esquema de conversaciones, Gerardo Zamora aparece como uno de los dirigentes encargados de tender puentes con Jaldo, mientras que Ricardo Quintela tendría un papel similar en el acercamiento a Jalil.
La elección de ambos interlocutores no sería casual. Se trata de dirigentes que conocen desde hace años a los gobernadores que se busca reincorporar al espacio nacional y que mantienen canales de comunicación abiertos con ellos.
El objetivo político sería dejar atrás las diferencias acumuladas y construir un frente suficientemente amplio como para contener a las distintas vertientes del peronismo. En ese esquema, la intención no sería exigir una alineación inmediata en cada discusión, sino recuperar capacidad de articulación entre dirigentes que comparten una identidad política y territorial.
Jalil y Jaldo, entre el PJ y el diálogo con Milei
Los gobernadores de Catamarca y Tucumán quedaron ubicados en una posición particular desde el comienzo de la gestión libertaria. Ambos conservaron su pertenencia al peronismo, pero desarrollaron una estrategia de negociación permanente con Nación en cuestiones vinculadas con recursos, obras, producción y agenda legislativa.
Durante 2026, esa relación volvió a ser observada con atención debido al peso que sus legisladores tienen en el Congreso. Jaldo y Jalil, junto con otros mandatarios provinciales, fueron considerados piezas relevantes para la construcción de mayorías necesarias para que el oficialismo pudiera avanzar con diferentes proyectos.
Al mismo tiempo, el escenario político demostró que ninguno de los dos gobernadores puede ser considerado un aliado permanente del Gobierno nacional. Las negociaciones cambiaron según cada iniciativa y ambos marcaron diferencias cuando entendieron que determinadas medidas podían perjudicar los intereses de sus provincias.
Ese perfil explica por qué el peronismo busca ahora recuperar el vínculo. Incorporarlos a una futura construcción nacional podría significar sumar territorios, dirigentes y estructuras que resultan relevantes para cualquier proyecto presidencial.
Una disputa que mira a 2027
La búsqueda de una nueva unidad peronista se produce mientras diferentes sectores intentan definir quiénes serán los principales protagonistas de la oposición en 2027. Axel Kicillof, Sergio Massa, Máximo Kirchner, Ricardo Quintela y distintos gobernadores comenzaron a compartir espacios de discusión con el objetivo de reducir las diferencias internas y coordinar una estrategia política.
En ese contexto, la incorporación de Jalil y Jaldo podría modificar el equilibrio interno. Ambos representan una corriente de gobernadores que prioriza la gestión provincial, la negociación con el Poder Ejecutivo y una posición menos confrontativa frente a Milei.
La discusión no será sencilla. Dentro del PJ existen sectores que cuestionan que dirigentes que acompañaron iniciativas centrales del Gobierno nacional puedan integrarse sin condiciones al armado opositor. Esa tensión ya forma parte del debate interno sobre cómo construir una alternativa competitiva.
Sin embargo, también existe la percepción de que una estrategia electoral nacional necesitará reunir a la mayor cantidad posible de sectores del peronismo. El propio Quintela había planteado meses atrás la necesidad de volver a convocar a dirigentes como Jalil y Jaldo, junto con otros gobernadores, para consolidar un proyecto común.
Por ahora, el acercamiento se encuentra en una etapa inicial. No hay una definición sobre el formato electoral ni sobre candidaturas para 2027, pero sí una señal política: el peronismo comenzó a discutir cómo ampliar sus fronteras y evitar nuevas fracturas.
En esa hoja de ruta, Jalil y Jaldo aparecen como dos piezas cuyo regreso al esquema nacional podría resultar determinante. El desafío será encontrar un punto de equilibrio entre las diferencias que mantienen con algunos sectores del PJ y la necesidad de construir una alternativa electoral con alcance nacional.