El porcentaje de jubilados con créditos en situación irregular alcanzó el 11,4%, según un estudio basado en datos oficiales del Banco Central. La dificultad para afrontar préstamos y tarjetas se convirtió en una de las principales señales de alarma del sistema financiero
El endeudamiento de los jubilados continúa en ascenso y ya muestra niveles que preocupan tanto al sistema financiero como a los especialistas en economía familiar. Un informe elaborado por Provincia Microcréditos, utilizando información de la Central de Deudores del Banco Central correspondiente a mayo, señala que la morosidad entre los adultos mayores se multiplicó por tres respecto del año anterior.
Actualmente, más de 450 mil jubilados presentan deudas catalogadas como irregulares, lo que representa el 11,4% del total de ese segmento que posee financiamiento dentro del sistema.
La cifra evidencia un crecimiento sostenido de las dificultades económicas que enfrentan miles de personas mayores, quienes recurren cada vez con mayor frecuencia al crédito para afrontar gastos cotidianos o imprevistos.
El informe refleja que una parte importante de los jubilados utiliza préstamos personales o tarjetas para complementar ingresos que, en muchos casos, resultan insuficientes para cubrir alimentación, medicamentos, alquileres, servicios públicos y otros gastos básicos.
A medida que aumentan los atrasos en los pagos, los deudores pasan a integrar las categorías de mayor riesgo del Banco Central, situación que restringe la posibilidad de acceder nuevamente a financiamiento y eleva el costo del crédito disponible.
Los datos coinciden con una tendencia más amplia observada en el sistema financiero argentino. Informes recientes muestran que la morosidad de las familias continúa creciendo y que los préstamos personales concentran algunos de los mayores índices de incumplimiento del mercado.
Especialistas sostienen que el fenómeno está vinculado con la combinación de ingresos limitados, mayores tasas de interés y un incremento sostenido del costo de vida, factores que reducen la capacidad de pago de numerosos hogares.
Mientras tanto, las entidades financieras siguen monitoreando la evolución de la cartera de créditos, ya que el aumento de la mora impacta directamente sobre el otorgamiento de nuevos préstamos y sobre la estabilidad del sistema de financiamiento al consumo.