Supermercados, kioscos y farmacias sienten el impacto de la crisis de consumo

Las ventas continúan en retroceso y crecen las señales de alarma en los comercios vinculados a productos esenciales.

La actividad comercial vinculada al consumo masivo atraviesa uno de los momentos más delicados de los últimos meses. Las ventas volvieron a caer y la tendencia negativa ya afecta a prácticamente todos los canales, desde grandes cadenas de supermercados hasta farmacias, autoservicios y pequeños comercios de barrio.

El deterioro de los salarios frente al costo de vida aparece como una de las principales razones detrás del fenómeno. A pesar de cierta desaceleración de la inflación en los últimos meses, el ingreso de gran parte de los trabajadores continúa sin alcanzar para sostener el nivel habitual de compras.

Informes privados revelaron que el consumo masivo acumuló una nueva baja durante abril y consolidó cinco meses consecutivos de caída. Los datos muestran que supermercados y mayoristas encabezaron las pérdidas, aunque otros sectores también registraron fuertes retrocesos.

En las góndolas ya se perciben cambios notorios en los hábitos de los consumidores. Muchas familias reducen cantidades, dejan productos fuera de la lista y reemplazan marcas tradicionales por alternativas más económicas. También crece la búsqueda de promociones, descuentos y cuotas para sostener gastos básicos.

Los almacenes de cercanía y kioscos tampoco escapan a la situación. Comerciantes aseguran que disminuyó la compra impulsiva y que las personas priorizan únicamente productos indispensables. Las bebidas, artículos de higiene y productos considerados no esenciales aparecen entre los rubros más afectados.

En el caso de las farmacias, el impacto también se hace visible. Aunque los medicamentos recetados mantienen cierta demanda constante, otros productos vinculados al cuidado personal y la perfumería muestran una baja importante en las ventas.

El comercio electrónico es uno de los pocos segmentos que mantiene crecimiento, impulsado principalmente por promociones exclusivas y facilidades de pago. Sin embargo, especialistas advierten que el volumen total de operaciones digitales todavía resulta insuficiente para equilibrar la fuerte caída de los canales físicos.

Analistas económicos sostienen que el aumento del endeudamiento familiar también condiciona el consumo. Cada vez más hogares utilizan tarjetas de crédito o financiamiento para afrontar gastos cotidianos, mientras se reduce la capacidad de ahorro y se posterga la compra de determinados productos.

La situación genera preocupación tanto en grandes cadenas como en pequeños comerciantes. En distintos puntos del país ya se registran cierres de locales, reducción de horarios y caída en la actividad de negocios tradicionales que dependen del movimiento diario de consumidores.

Distintos estudios también reflejan que las categorías más golpeadas incluyen bebidas sin alcohol, productos de desayuno y merienda, artículos de limpieza y cosmética. Incluso algunos productos básicos presentan niveles de venta inferiores a los registrados en años anteriores.

Mientras tanto, desde el sector comercial esperan señales de recuperación que permitan revertir la tendencia. Sin embargo, empresarios y consultores coinciden en que el repunte dependerá principalmente de una mejora real en los ingresos y del alivio económico para las familias.

Con un mercado interno debilitado y consumidores cada vez más cautelosos, el comportamiento del consumo continúa siendo uno de los indicadores más sensibles para evaluar el presente económico argentino.

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