Los sindicatos docentes endurecen el plan de lucha tras la Marcha Federal y reclaman que el Ejecutivo cumpla con la ley aprobada por el Congreso.
La crisis presupuestaria en las universidades públicas abrió un nuevo capítulo de conflicto. Tras las movilizaciones masivas realizadas en distintos puntos del país, los gremios docentes universitarios resolvieron avanzar con un paro nacional de cinco días para exigir una recomposición salarial y mayores fondos para el sistema educativo superior.
La protesta, que impactará en facultades e institutos universitarios de las 66 universidades nacionales, fue convocada por federaciones sindicales que denuncian una caída sostenida del presupuesto y la falta de diálogo con el Gobierno nacional. Las organizaciones sostienen que el ajuste económico afecta directamente el desarrollo académico y científico.
El anuncio llegó pocos días después de la Marcha Federal Universitaria, donde cientos de miles de personas reclamaron por el financiamiento educativo. Durante la movilización se reiteró el pedido para que el Ejecutivo cumpla con la Ley de Financiamiento Universitario, una norma que busca actualizar partidas y salarios de acuerdo con la inflación.
Desde las universidades aseguran que la situación financiera es cada vez más delicada. Autoridades académicas afirman que muchas instituciones tienen dificultades para afrontar gastos corrientes, mantenimiento edilicio y servicios básicos. También alertan por la pérdida del poder adquisitivo de docentes y trabajadores no docentes.
El Gobierno, por su parte, argumenta que la implementación de la ley aprobada por el Congreso comprometería las metas fiscales nacionales. Funcionarios nacionales remarcan que la prioridad es sostener el equilibrio de las cuentas públicas y consideran que la normativa carece de financiamiento genuino.
Sin embargo, gremios y rectores rechazan esa postura y aseguran que el ajuste sobre las universidades públicas ya genera consecuencias concretas en el funcionamiento cotidiano. Hospitales universitarios, programas de investigación y actividades de extensión aparecen entre las áreas más afectadas por la falta de recursos.
En paralelo, distintas organizaciones estudiantiles anticiparon que continuarán las actividades de protesta, clases públicas y movilizaciones en defensa de la educación pública. El conflicto universitario se consolida así como uno de los principales focos de tensión social y política del país.