Estudiantes, docentes y trabajadores de hospitales universitarios denunciaron el impacto del recorte presupuestario y exigieron respuestas oficiales.
Las calles del centro porteño volvieron a convertirse en el epicentro de una protesta masiva en defensa de la universidad pública. La cuarta movilización federal universitaria reunió a miles de personas que reclamaron mayores recursos para garantizar el funcionamiento de las casas de estudio, los hospitales universitarios y los programas de investigación científica.
Desde distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires comenzaron a llegar columnas de estudiantes secundarios y universitarios, docentes, investigadores, sindicatos y familias que acompañaron una convocatoria marcada por el rechazo al ajuste presupuestario impulsado por el Gobierno nacional.
La manifestación tuvo una fuerte presencia juvenil. Estudiantes de escuelas públicas y colegios preuniversitarios marcharon organizados detrás de banderas de centros estudiantiles y agrupaciones educativas. Durante todo el recorrido se escucharon consignas vinculadas a la defensa de la educación pública, la ciencia y el sistema sanitario universitario.
La creatividad volvió a ser uno de los rasgos distintivos de la protesta. Carteles artesanales con mensajes críticos hacia el oficialismo, referencias al deterioro salarial docente y reclamos por el presupuesto científico se multiplicaron entre bombos, batucadas y canciones.
Representantes estudiantiles señalaron que el ajuste ya tiene consecuencias visibles dentro de las instituciones educativas. Según explicaron, la pérdida de poder adquisitivo de los docentes genera renuncias, sobrecarga laboral y dificultades para sostener las cursadas.
Además del conflicto salarial, la situación de los hospitales universitarios ocupó un lugar central dentro del reclamo. Directivos del Hospital de Clínicas, del Instituto Roffo y del Lanari alertaron sobre la falta de recursos para garantizar insumos médicos y sostener prestaciones básicas.
Profesionales de la salud describieron un escenario crítico, con problemas para adquirir materiales esenciales y crecientes dificultades para atender a pacientes que dependen exclusivamente del sistema público universitario.
En paralelo, las autoridades académicas insistieron en la necesidad de abrir una negociación institucional con el Gobierno nacional. Desde distintos sectores universitarios cuestionaron los recortes en áreas estratégicas como investigación, infraestructura y desarrollo científico.
La movilización también contó con el respaldo de organizaciones sindicales y agrupaciones sociales, que se sumaron a las columnas universitarias en apoyo al reclamo presupuestario.
A medida que avanzaba la tarde, la concentración creció hasta ocupar varias cuadras del microcentro porteño. La circulación vehicular quedó prácticamente interrumpida por el volumen de manifestantes que avanzaban hacia el acto principal.
Durante la jornada, muchos participantes remarcaron que la defensa de la universidad pública excede al ámbito educativo y representa una discusión sobre el acceso al conocimiento, la salud y las oportunidades de desarrollo social.
La protesta finalizó con la lectura de un documento conjunto donde se exigió el cumplimiento de las partidas presupuestarias previstas por ley y se reclamó una respuesta urgente frente al deterioro económico que atraviesan las universidades nacionales.
Los organizadores destacaron el carácter transversal de la convocatoria y aseguraron que la movilización reflejó un fuerte respaldo social a la educación pública argentina.
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