Cambios en la garrafa social: menos cobertura y nuevas condiciones para recibir el subsidio

El nuevo sistema de asistencia energética reduce el beneficio económico y restringe el acceso a quienes no cumplan con requisitos digitales y de registro.

Con la eliminación del Programa Hogar y la puesta en marcha de un nuevo esquema de subsidios, el Gobierno nacional redefinió la asistencia destinada a hogares sin conexión a la red de gas natural. El cambio implica una reducción en la cobertura del beneficio y la incorporación de nuevas exigencias para los usuarios.

Desde abril de 2026, el Estado otorga un reintegro fijo de 9.593 pesos por cada garrafa de 10 kilos adquirida, bajo un sistema que funciona mediante devolución del dinero en cuentas bancarias o billeteras virtuales. La implementación es retroactiva al 1º de ese mes.

Uno de los puntos centrales del nuevo régimen es la limitación en la cantidad de unidades subsidiadas. Durante los meses más fríos del año, cada hogar podrá acceder a la cobertura de hasta dos garrafas mensuales, mientras que en el resto del calendario el beneficio se reduce a una sola unidad por mes.

La transformación también impacta en el tipo de envases incluidos. A diferencia del esquema anterior, que abarcaba garrafas de mayor capacidad, el sistema actual restringe la asistencia únicamente a cilindros de 10 kilos, lo que obliga a muchas familias a realizar compras más frecuentes.

Otro cambio significativo es la obligatoriedad de realizar las compras mediante medios digitales para recibir el reintegro. Esta condición genera preocupación en sectores donde el acceso a servicios financieros o conectividad es limitado.

El acceso al subsidio está condicionado además por la inscripción en el Registro de Subsidios Energéticos Focalizados (ReSEF), un requisito excluyente que reemplaza el padrón anterior. El trámite podrá realizarse tanto por internet como de forma presencial en oficinas de ANSES, con plazo hasta el 30 de junio para quienes eran beneficiarios previos.

En términos socioeconómicos, el esquema establece que podrán acceder aquellos hogares cuyos ingresos no superen el equivalente a tres Canastas Básicas Totales. No obstante, se contemplan excepciones para grupos específicos, como personas con discapacidad, veteranos de guerra y residentes en barrios populares registrados oficialmente.

Referentes del sector energético y organizaciones de usuarios advierten que la medida llega en un contexto de fuerte incremento en los precios del gas envasado. Actualmente, el valor de una garrafa de 10 kilos varía entre 20.000 y 30.000 pesos, dependiendo de la región, lo que deja al subsidio muy por debajo del costo real.

El impacto de estos cambios podría ser significativo, considerando que millones de hogares dependen exclusivamente de garrafas para cocinar y calefaccionarse. La situación es particularmente crítica en zonas donde no existe infraestructura de gas por red, como amplias áreas del conurbano bonaerense y provincias del norte y litoral del país.

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