Una actividad académica organizada por docentes y estudiantes de la UBA derivó en un amplio operativo de seguridad en el barrio porteño. La presencia de decenas de efectivos generó tensión y reavivó el debate sobre el uso de fuerzas policiales en manifestaciones públicas.
Una clase abierta impulsada por docentes y estudiantes de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el barrio de Caballito terminó rodeada de un importante despliegue policial que incluyó la presencia de alrededor de 60 efectivos en las inmediaciones del domicilio del vocero presidencial, Manuel Adorni. La actividad, desarrollada en la vía pública, buscó visibilizar reclamos vinculados al ámbito educativo, pero también puso el foco en la respuesta de las autoridades ante este tipo de manifestaciones.
El encuentro académico se realizó al aire libre, en una modalidad que se ha vuelto frecuente en los últimos meses como forma de protesta y difusión. Profesores y alumnos organizaron una exposición pública de contenidos, combinada con intervenciones y debates, en defensa de la universidad pública y en rechazo a las políticas de ajuste que afectan al sistema educativo.
Sin embargo, lo que marcó la jornada fue el operativo de seguridad desplegado en la zona. La presencia policial incluyó vallados, controles de acceso y patrullaje constante, lo que generó sorpresa entre vecinos y participantes. Según relataron testigos, el perímetro fue delimitado varias cuadras antes del lugar donde se desarrollaba la actividad, con el objetivo de resguardar la vivienda del funcionario nacional.
La situación generó críticas desde distintos sectores, que cuestionaron la magnitud del operativo frente a una actividad de carácter pacífico. Organizaciones estudiantiles señalaron que la medida resultó desproporcionada y que implicó una forma de intimidación hacia quienes participaban de la clase pública.
Por su parte, fuentes oficiales argumentaron que el despliegue respondió a protocolos de seguridad habituales cuando se desarrollan concentraciones frente a domicilios particulares de funcionarios, con el fin de prevenir incidentes y garantizar el orden público.

El episodio se enmarca en un contexto de creciente conflictividad entre sectores universitarios y el Gobierno nacional. En las últimas semanas, distintas facultades y agrupaciones realizaron acciones similares en distintos puntos de la Ciudad de Buenos Aires, incluyendo clases abiertas, movilizaciones y jornadas de visibilización.
Especialistas en políticas públicas y seguridad coinciden en que el uso del espacio público para actividades educativas y de protesta forma parte de una tradición arraigada en el país. No obstante, advierten que la respuesta estatal frente a estas expresiones puede incidir en el clima social y en la percepción sobre el derecho a la protesta.
Mientras tanto, la jornada en Caballito dejó una imagen que no pasó desapercibida: estudiantes tomando apuntes en plena calle, rodeados por un fuerte cordón policial. Una postal que sintetiza el cruce entre educación, política y seguridad en la Argentina actual.